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Moisés Simancas: “La Covid-19 llevará a empresas turísticas a cambiar de titularidad, a integrarse o concentrarse”

El profesor de la Universidad de La Laguna Moisés Simancas, coordinador del libro ‘Turismo pos-Covid-19’, en el que participan 110 especialistas, defiende que asumir en Canarias los gastos de los test en origen es una “inversión conveniente, más que en promoción”
TURISTAS PLAYA CANARIAS TURISMO
TURISTAS PLAYA CANARIAS TURISMO
Turistas en Canarias. / EP

“Los alisios volverán a traer turistas, aunque con mascarillas”, sostiene Moisés Simancas, doctor en Geografía y profesor titular de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna. Es una de las conclusiones recogidas en el libro Turismo pos-Covid-19, que acaba de publicar la cátedra de Turismo Cajacanarias-Ashotel del centro lagunero, en el que se radiografía la realidad de la principal industria de las Islas, a la que la pandemia ha colocado al borde del precipicio, a través de un pormenorizado análisis estructurado en 64 capítulos escritos por 110 especialistas.
Simancas, uno de los coordinadores de la publicación junto a Raúl Hernández Martín y Noemi Padrón Fumero, subraya que el principal efecto de la crisis sanitaria sobre el turismo será un “valle” en los gráficos de evolución en los indicadores, sin provocar cambios sustanciales en los modelos turísticos. El experto da por hecho de que la mayoría de acciones de seguridad biosanitarias y de distanciamiento social se convertirán en prácticas habituales de las actividades turísticas, como sucedió con las medidas de seguridad adoptadas en los aeropuertos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
El profesor recuerda que no existe un precedente de cero turístico en Canarias, lo que genera un escenario donde la información y las previsiones quedan desfasadas constantemente. “Parafraseando a Jorge Enrique Adoum, cuando tenemos las respuestas nos cambian las preguntas”, señala, “obligando a diseñar protocolos y acciones en función de la Covid-19 con constantes cambios de criterios y decisiones”. Y es que lo inédita de la situación elimina cualquier referencia a recesiones anteriores y, por tanto, impide dibujar una hoja de ruta.     
Simancas establece un paralelismo entre los efectos de la crisis económica sobre el sector y un tsunami, “donde vemos que el mar se retira de la orilla, como si bajara rápidamente la marea, para luego regresar con enormes olas en forma de cierre de empresas, un incremento del desempleo – con el consiguiente impacto sobre la vulnerabilidad social – y un importante déficit de las cuentas públicas”.
El crecimiento turístico de Canarias se ha basado en amplias escalas de producción y volumen, y en ese marco Simancas enfatiza que el turismo es uno de los sectores más afectados por la Covid-19, lo que le lleva a vaticinar una recuperación más lenta que el resto de sectores económicos. “El problema es anticipar cuánto tiempo va a durar la fase de incertidumbre radical y qué daños dejará en el sistema turístico”. Además, insiste en que cuanto más se tarde en dar la situación sanitaria por controlada, más probabilidad habrá de que aparezcan nuevos efectos adversos.
A su juicio, uno de los puntos más preocupantes es el que afecta a los Expediente de Regulación de Empleo presentados tras el decreto de alarma. La publicación de la Cátedra de Turismo Cajacanarias- Ashotel de la Universidad de La Laguna recoge que la hostelería, con el 32,1% y el comercio, con el 25,9%, concentraron el mayor número de ERTE. A principios de mayo, los trabajadores afectados superaban los 112.000.  
Con estas cifras sobre la mesa y los datos aportados por el Estudio de Impacto Económico del Turismo Impactur Canarias 2018, elaborado por Exceltur, que indica que la actividad turística contribuye con un 35% al PIB de Canarias, con 343.899 empleos, el 40,4% del total regional, Moisés Simancas apunta que los retos de la reactivación turística son fundamentalmente dos. “El primero es aliviar el gasto público, pues la apertura de los alojamientos y equipamientos de servicios implicaría la reincorporación de sus empleados, con la consiguiente finalización del ERTE”. En este sentido, señala que uno de los principales efectos de la crisis sanitaria será la generación de un importante déficit público. 
El segundo reto se basa en la premisa de que es mejor —y más barato— conservar una estructura económica, que reconstruirla. “Hay que evitar que los ERTE se conviertan en Expedientes de Regulación de Empleos (ERE) y en concurso de acreedores y despidos, ya que se agravaría aún más las cifras de paro”.
También advierte de que la supervivencia de las empresas turísticas dependerá de su liquidez y, por tanto, de la relación endeudamiento-rentabilidad, y en ese sentido vaticina que el escenario pos-Covid-19 dejará fuera del mercado turístico a las compañías que se descapitalicen y que, por tanto, no puedan afrontar los pagos a proveedores y los salarios, necesarios para incorporarse a la etapa de reactivación. En este punto concede ventaja a las cadenas hoteleras vinculadas a algún turoperador frente a aquellos establecimientos independientes. El otro segmento de empresas que ven peligrar su futuro será el que, aun disponiendo de liquidez, su modelo de negocio no se adecue al perfil de la demanda poscoronavirus. “La nueva normalidad, por tanto, llevará a algunas empresas a cambiar de titularidad, a integrarse o concentrarse”.
Respecto a la posibilidad de realizar test en origen, tal como propuso el Gobierno de Canarias, Simancas indica que las pruebas PCR plantean dos problemas: por una parte, los conflictos legales, pues todo europeo tiene derecho a negarse a someterse al test; y por otra, el coste del mismo, que ningún país quiere asumir. Sostiene que la asunción por parte del Gobierno de Canarias del gasto de las pruebas en origen, antes de volar al Archipiélago, supone “una inversión conveniente, quizás, más que en promoción, sobre todo considerando que es un destino conocido y deseado, ya que permitiría la llegada efectiva de turistas de manera segura”.
Una de las lecturas que explica el efecto de la pandemia sobre el sector es la paradoja asociada al auge y al declive del turismo. “Si la globalización, el modelo aéreo low cost y el desarrollo de la economías de la aglomeración son algunos de los factores que explican el importante desarrollo del turismo masivo de masas en la última década, la prohibición y limitación a la movilidad y socialización de las personas —y, por ende, de los turistas—, como las acciones que ahora son esenciales para controlar la propagación de la Covid-19, son las que provocan su paralización prácticamente absoluta”.

turismoxenofobia

Por último, el profesor subraya la transformación del concepto de turismofobia por el de “turismoxenofobia”. “Si con anterioridad a la crisis sanitaria se hacía alusión a los grados de irritación de los anfitriones derivados de la masificación, saturación o congestión de los destinos como consecuencia de una turistificación intensiva y una ausencia de planificación y de gestión, ahora se refiere a su rechazo a la llegada de turistas procedentes de lugares con una alta incidencia de contagios por coronavirus. Se trata de lo que podríamos denominar “turismoxenofobia”, lo que justifica las posturas de determinados gobiernos a exigir pruebas que garanticen “viajeros seguros”.

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