el charco hondo

La agenda

Si hoy es miércoles 9 de septiembre, cuando sean las 9:15 -hora peninsular- José Luis Escrivá evitará que dos pensionistas sean atropellados por una furgoneta de reparto; a las 10:08 el ministro de Migraciones logrará reanimar a un padre de familia que sufrirá un infarto poco antes, a las 11:29 detendrá a un delincuente que robó a un taxista y por la noche, justo antes de volver a casa, apagará él solito un incendio en el supermercado de la esquina. A estas proezas (propias de superhéroes como él) debió referirse el ministro cuando suspendió su viaje a Canarias por problemas de agenda -el día a día de los superhéroes tiene sus esclavitudes-. O puede que la cosa sea más sencilla (menos heroica) y que lo que realmente pasó es que a Escrivá se le puso cuesta arriba lo de estar hoy en las Islas, menudo marrón, qué pereza, mejor ahorrarse el chaparrón que iba a caerle. Quizás el ministro hizo trampas cuando dijo que hoy tenía problemas de agenda -eso explicaría que haya conseguido enfadar a Ángel Víctor Torres, otra proeza-. Puede que leyendo en el dossier de prensa la contestación que está provocando la nefasta gestión del repunte migratorio, el ministro decidiera ahorrarse el mal rollo como quien deja de coger una llamada telefónica que intuye incómoda. Si sorprende que un ministro programe un viaje a las Islas con meses de retraso qué decir de quien acaba sacudiéndose el desplazamiento. Con la llegada de pateras multiplicándose vuelve a ponerse de manifiesto que el Gobierno de España funciona como los espasmos mioclónicos -esas sacudidas que al inicio del sueño generan una sensación de caída, pero sin que el sobresalto impida seguir durmiendo-. Cuando la cosa se desmadra los ministros cocinan dos o tres gestos (esta vez ni eso) y a otra cosa, un concepto tremendamente espasmódico de los asuntos de Estado -este lo es-. Cuando el ministro se disfraza de problemas de agenda siembra la sensación de que Canarias no está en la suya. Nada se sabe de gestiones en Bruselas (para implicar a la UE en la respuesta a este repunte) ni en los países de la costa africana, tampoco sabemos de los ministerios de Interior o Defensa -sus infraestructuras podrían amortiguar el caos del alojamiento-. Nadie sabe nada de nadie porque la agenda está en otras cosas y en la Delegación del Gobierno siguen metidos debajo de la cama. Si hoy es miércoles el ministro tendría que estar en las Islas dando la cara, pero optó por ahorrarse el mal rato.

TE PUEDE INTERESAR