superconfidencial

Por última vez en mi vida

Por última vez en mi vida, estoy de mudanza. Me he cambiado más veces que Juan Ramón Jiménez, pero ahora no me cambio yo, sino que cambio de sitio mis bártulos, yo me quedo donde estoy. Los hermanos Fernández, Sebastián y Pedro, vivían en el Puerto. Eran solteros, hasta que se casaron. Una vez, Sebastián […]

Por última vez en mi vida, estoy de mudanza. Me he cambiado más veces que Juan Ramón Jiménez, pero ahora no me cambio yo, sino que cambio de sitio mis bártulos, yo me quedo donde estoy. Los hermanos Fernández, Sebastián y Pedro, vivían en el Puerto. Eran solteros, hasta que se casaron. Una vez, Sebastián se quiso ir a Cuba –eran ricos-, de viaje de placer, por conocer los bananos y el tabaco. Y tenían una tarjeta de visita conjunta: Sebastián Fernández Perdigón y Pedro Fernández Perdigón. En aquella época era costumbre comunicar a los allegados que uno iba a viajar y se enviaban por correo, o a través de un propio, unos tarjetones dando a conocer la cosa. Se ve que los hermanos Fernández quisieron aprovechar la tarjeta de visita conjunta y la enviaron: “Sebastián y Pedro Fernández Perdigón”, y añadieron, “se van a Cuba, pero Pedro no se va”. Esto me lo contaba mi padre, que se sabía la vida y milagros de la gente del Puerto y cuando se cargaba -justo decir que con relativa frecuencia- me hacía los cuentos de sus conciudadanos. Como estoy de traslado de cachivaches, han saltado apuntes de los cajones, entre ellos la anécdota de los hermanos Fernández. Que eran dueños de los Llanos de Martiánez. Yo conocí más a Pedro, pero era un niño. Por razones familiares se peleó con mi padre, aunque mi padre siempre tenía que estar peleado con alguien; por ejemplo con Ricardito Ruiz (porque papá no le pagaba la renta de la finca de Tacoronte y el otro se mosqueaba) y con Pedro Fernández, por asuntos de familia que no vienen al caso. También los Machado son muy suyos. Don Francisco Machado, siendo alcalde del Puerto, le puso una multa a mi bisabuelo porque mi abuelo, que era muy avanzado, se tiró al agua en San Telmo. Dos pesetas.