superconfidencial

La historia real y la historia vivida

Me parece que fue Gabriel García Márquez quien escribió que la historia que trasciende no es realmente la que fue, sino la que creyó percibir el narrador. El tiempo distorsiona las cosas y yo tengo tendencia a la fabulación, así que, en general, soy poco creíble. Una lectora me dice, además, que ya no soy el mismo periodista cañero de antañazo. Le he respondido, por e-mail, que aquel al que ella leía hace veinte años, o treinta, o cuarenta, no es el mismo que el actual. Agoté mi cupo de agravios y ahora me quiero ganar el cielo que no existe. En el fondo, los que no creemos en Dios nos agarramos al palo abandonado en el mar, porque las creencias cuando se arraigan es desde chicos. Queda un poso de certeza que por más que quieres que se vaya al carajo no se va, permanece en la mente. Por cierto, si quieren conocer mejor a García Márquez no se pierdan el documental que ofrece Netflix sobre el Nobel de Literatura. Es muy bueno, con imágenes de Aracataca, Sucre y Bogotá, algunas retrospectivas. Un relato bien construido con testigos adecuados. Y el río Magdalena, que ni chiquito río. Los relatos de García Márquez ocurren en sus márgenes, aprovechando y fabulando sobre historias contadas. Dicen que la del náufrago del Caldas fue escrita por otros, cien veces antes de que Gabo le diera la vuelta. Pero claro, hay que saber contarla. Por eso dijo él, y digo yo, que la historia no llega hasta nosotros tal como fue, sino tal y como le da la gana al que escribe el libro. El mismo accidente de coche puede detener tantas versiones como testigos presenciales aparezcan. Ya lo decía el refrán: “En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira…”.

TE PUEDE INTERESAR