Sin objetividad

Solidaridad

Nada sobra para luchar contra el cáncer, esa lacra que nos golpea a todos, que nos da, de manera demasiado habitual, un puñetazo de realidad demostrando que somos muy efímeros

Lucir equipajes rosas, lazos del mismo color y poner mensajes en redes. Nada sobra para luchar contra el cáncer, esa lacra que nos golpea a todos, que nos da, de manera demasiado habitual, un puñetazo de realidad demostrando que somos muy efímeros. Me alegra cada acción social que vaya destinada a las personas que más lo necesitan, me gusta la gente que se posiciona, que no se baja del caballo en mitad del río y por eso me gusta tanto Alejandro Martínez. El entrenador tinerfeño, ahora en China, fue pionero a la hora de articular acciones que ayudaran a aquellas mujeres que padecieran cáncer de mama así como a sus familias. Nunca se olvidó de ayudar y contribuir, ni en la ACB ni en la LEB, ni en México ni en China, haciendo un esfuerzo, dando visibilidad a esta lucha con la que, unos días nos ilusionamos porque creemos que será ganada y otras, las que menos, los vencidos somos nosotros. Entre camisetas rosas, corbatas rosas y muchísimas acciones necesarias, me acuerdo de Alejandro, y de Patri, su mujer, separados por más de 10.000 kilómetros que, fieles a su solidaria cita, acordaron donar dinero coincidiendo con la puntuación del Iberostar-Joventut de ayer. ¡Qué orgullo tener amigos así!