el charco hondo

Allegados

Conocemos a un montón de gente con la que, sin tener una relación familiar clásica, mantenemos algún tipo de vinculación sentimental -entre otras cosas porque los sentimientos dibujan un abanico tan amplio como las vinculaciones que siembran-

Conocemos a un montón de gente con la que, sin tener una relación familiar clásica, mantenemos algún tipo de vinculación sentimental -entre otras cosas porque los sentimientos dibujan un abanico tan amplio como las vinculaciones que siembran-. De oficio las vinculaciones sentimentales suelen referirse a las más estrechas, a la familia, sin duda, pero también a las habitaciones contiguas, al espacio que ocupan las parejas y sus entornos, amigos, compañeros de trabajo, colegas del cole, del instituto o de la universidad -a los que vemos poco, pero ahí siguen- o, entre otros, a muchos amigos de los amigos, a las del súper, a la del bar de abajo, a tantos conocidos en la frontera del conocimiento y la amistad, e incluso a los vecinos que envejecen contigo, o a sus hijos que crecen al ritmo que lo hace el tuyo, ejemplos, estos y otros, que cumplen con los requisitos que, según el ministro de Sanidad, atienden al perfil de allegados -basta tener una vinculación sentimental determinada, explicó cuando le han pedido que sea más preciso-. Situando al allegado como referencia, los asesores del ministro han decretado jornada de puertas abiertas, ordenan inmersión pero sugieren que dejemos abierta la escotilla del submarino. Allegados somos, de una u otra forma, por activa o pasiva, básicamente todos, de ahí que en las últimas horas Andalucía o Murcia hayan anunciado que dejarán al allegado en el zaguán. Allegados son aquellos a quienes nos unen historias más o menos duraderas. Atendiendo a que el perfil viene dado por esa vinculación sentimental de larga duración, cómo dejar fuera al que te rompió el retrovisor del coche sin dejar sus datos, al vecino que solo sabe taladrar los domingos bien temprano, a quienes no recogen la caca del perro o al que no guarda las distancias en la autopista, a la que en Derecho te suspendió de aquella manera o tanta gente a la que nos une una vinculación sentimental porque los sentimientos no se reducen al amor o el cariño de los que habla el ministro. Allegados son los que en algún momento han pasado, para bien o peor, por nuestras vidas, personas a las que la memoria nos vincula por defecto. Incluso el ministro es ya un allegado, cómo excluirlo del catálogo de personas con quienes tenemos un vinculo sentimental determinado. Más le vale recular, sacar al allegado de la mesa y reescribir el decreto, porque de lo contrario acabaremos pasando la nochebuena con allegados del lado oscuro de la fuerza.

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