despuÉs del parÉntesis

Los ingleses

Los ingleses (no los británicos) asumen que el imperio, eso que dio lo que se llama Commonwealth of Nations, es una de las mayores gracias de los humanos. De ahí la singularidad. Y ello es lo que los pronuncia en el cosmos conforme a sus disposiciones. No importa que esa lógica sea rudimentaria o incluso descarriada. De donde cabe andar sobre lo que revela esa gran isla del Atlántico norte en contra del continente cercano, esto es, Europa. Porque lo que esa actitud quiere evidenciar no es lo que garantiza el nacionalismo (como le ocurrió al intratable Trump o a los preclaros independentistas catalanes), sino la sustancia que los confirma. Son seres supremos frente al espejo que los deforma. El mundo entero puede presumir de rigor, ellos siguen conduciendo por la izquierda. Y si el planeta se pone de acuerdo para pesar y medir de un modo común, ellos rechazan el Sistema Mundial de Unidades por su Sistema Imperial. Así, no centímetros, sino pulgadas; no kilómetros, sino millas; no kilos, sino libras. Es decir, a su sino no lo ratifica el compartir, lo corrobora el disuadir la equivalencia entre entidades que no alcanzan su rango, aseguran la exclusividad.
Europa se dio con un plan. Ellos se vieron retratados. De mala gana, formaron parte del club, con un pie por delante y otro hacia atrás. Por ejemplo, su moneda era intratable y la City no se toca. Una perpetua contradicción entre lo que Europa precisaba ser y su resistencia. Unidad política, los estados unidos europeos y ellos hasta ahí podríamos llegar. Los de la parte de acá se sintieron siempre contrariados por los de la parte de allá. Y de ese modo asomó por el foro la gran Margaret Thatcher. Arruinó, por el liberalismo que compartía con la derecha de EE.UU., el Estado mixto europeo y lo que ello significa. Desde entonces el chantaje, hasta el brexit.
Lo lograron. Y en volviendo a ser, lo que el moderno pasa por las narices a los autócratas es: uno, miles de millones de libras escapan de la City para asentarse en Europa; dos, lo que el imperio asentaba como eximio, la unidad, no lo salvan por compromiso Escocia e Irlanda del Norte. El rifle se da la vuelta por la misma razón de su renuncia. El triunfo de los unitarios por el imperio se compromete ahora con la unidad de las dos Irlandas, hecho que resultará más pronto que tarde. Y Escocia volverá a ser un reino a compartir con quieres con ella se corresponden. Es decir, el gran imperio hoy solo es un grotesco chiste.

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