Política

Alivio en la izquierda y pánico en la derecha canaria tras las catalanas

El ‘sorpasso’ de Vox augura problemas para CC y PP en las próximas autonómicas y aumenta las dudas sobre sus líderes; la fórmula isleña de izquierdas, única alternativa al independentismo

Alivio en la izquierda y pánico en la derecha canaria tras las catalanas
Alivio en la izquierda y pánico en la derecha canaria tras las catalanas

Los llamativos resultados de las elecciones catalanas, celebradas ayer, se han traducido en un notable alivio (si no directamente alegría en el caso del PSOE) entre las formaciones de izquierda de Canarias, pero también en un notable quebradero de cabeza para las formaciones de derechas con representación en las instituciones isleñas.

Ello se debe a la incidencia directa en la política del Archipiélago de dos de las tres principales conclusiones a extraer de dichos resultados, como son el rotundo éxito de los socialistas, que han duplicado votos, son de nuevo la primera fuerza y mantienen viva la posibilidad de una alternativa de izquierdas en Cataluña, así como el no menos llamativo sorpasso de Vox, que no solo han adelantado por la derecha a partidos como el PP y Ciudadanos (en barrena, como en las últimas estatales), sino que doblan en votos a los de Casado y suman más escaños (11) que sus oponentes ideológicos directos (seis los naranjas y tan solo tres el PP).

Respecto al tercer titular que nos deja la jornada electoral catalana, como es la ventaja lograda por las fuerzas independentistas, apenas tiene traducción política en Canarias dada la ausencia de fuerzas nacionalistas de este corte, más del tipo regionalista con la honrosa excepción del Partido Nacionalista Canario.

Bueno para Sánchez

No le ha podido salir mejor la jugada a Pedro Sánchez, quien no dudó en arriesgar con Salvador Illa, ministro de Sanidad durante la peor pandemia en un siglo, para relevar a Miquel Iceta (responsable de los dos peores resultados en la historia del PSC con vistas al Parlament).

Así, los socialistas catalanes han sido la fuerza más votada con claridad, si bien, por mor de la proporcionalidad electoral que castiga su predominio en Barcelona capital, empatan a escaños con ERC, ambos con 32, y solo uno por encima de Junts per Catalunya, los herederos de la extinta Convergencia y máximo exponente de la derecha catalana (sobre todo, tras el hundimiento de su escisión, el PDeCAT, que siquiera ha logrado entrar en la Cámara legislativa catalana).

De momento, Illa ya anunció anoche que piensa presentarse a la investidura, pero su única opción para tocar poder pasa por una fórmula de izquierdas como el cuatripartito actual de Canarias. Para ello necesita un acuerdo con ERC, dado que con la suma de En Comú Podemos superan largamente los 68 escaños necesarios.

No en balde, ERC y PSOE mantienen acuerdos tanto en Madrid como en una miríada de corporaciones locales catalanas y, vista la profunda crisis generada por la pandemia, pero a nadie se le escapa que un pacto de estas características tendría que incluir (aunque sea tras las bambalinas) una solución para los presos del procés, ya sea en vía de indulto (como preferirían los socialistas) ya a modo de una amnistía (que propugnan los republicanos catalanes al no tener que reconocer así la comisión de delito alguno, como sí es preceptivo para obtener un indulto).

Sin embargo, ese pacto a la canaria con la confluencia de las fuerzas de izquierdas, sean nacionalistas o no) no es la principal opción, que sigue siendo la reedición del pacto entre fuerzas independentistas, aunque a nadie se les escapa que las malas relaciones entre ERC y Junts per Catalunya han dado como resultado una gestión de la Generalitat cuanto menos discutible en lo que a eficacia se refiere.

Sea como fuere, líderes de la política canaria como Ángel Víctor Torres (PSOE) tuvieron sobrados motivos para dormir anoche plácidamente, pero este fortalecimiento de los socialistas también ha sido una buena noticia para sus socios isleños como Román Rodríguez (Nueva Canarias), Casimiro Curbelo (ASG) y Laura Fuentes (Unidas Podemos Canarias), aunque en este último caso quedan las dudas sobre el lento, pero continuado, descenso de los morados por todo el país y el hecho de que, con estos resultados, se antoje harto complicado que conserven una de sus joyas políticas más preciadas, como es la Alcaldía de Barcelona, ahora en manos de Ada Colau gracias a los votos del PSC y de la candidatura del ex primer ministro francés Manuel Valls.

El viento de Abascal

Escisión natural de un PP agusanado por la corrupción y con el viento de cola de la crisis actual, que siempre favorece a una organización radical como es Vox, lo cierto es que, junto a Illa y Sánchez, el otro dueto que sale reforzado de la cita de ayer es el conformado por Ignacio Garriga y Santiago Abascal.

Los 11 escaños logrados ayer por este partido les convierten en la cuarta fuerza de Cataluña, y, además, han logrado representación en las cuatro provincias. Como se ha dicho, doblan en votos al PP, que incluso ha perdido un diputado pese al reventón de Ciudadanos cuya caída (30 escaños menos) se han repartido entre el PSC y los de Abascal.

Desde la perspectiva canaria, a nadie se le escapa que, a día de hoy, todos esperan que Vox reedite en las próximas elecciones autonómicas a celebrar en las Islas una importante representación, incluso con grupo parlamentario propio.

Pero, claro, aquí no habrá un granero como el de Ciudadanos en Cataluña (solo tienen dos diputados regionales en Canarias), por lo que los escaños de Vox tendrán que llegar desde las dos principales fuerzas conservadoras en el Archipiélago: Coalición Canaria y Partido Popular.

Mala noticia este auge de Vox para dos partidos que, además, no atraviesan su mejor momento en las Islas (como es el caso del PP, a pesar de conservar bastiones como la Presidencia del Cabildo de La Palma) si no el peor, como le ocurre a Coalición Canaria, en la oposición por primera vez en su historia tras su fracaso negociador de 2019, del que solo la moción de censura sustentada en una tránsfuga de Ciudadanos, Evelyn Alonso, ha podido salvar la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife.

Por lo que respecta a Coalición Canaria, el referido desplome de 2019 sigue sin traducirse en una renovación del partido, a tal punto que su reciente congreso, una cita ideal para airear el partido, se tradujo en la consolidación de su líder, Fernando Clavijo, ahora no solo candidato sino también referente orgánico. Sus continuos problemas con la Justicia (va por la tercera imputación) y la enjundia del llamado caso Reparos no ayudan, precisamente, a garantizar que llegue como candidato a 2023 (salvo adelanto de las autonómicas canarias, claro) como tampoco ayuda a su partido el giro conservador que ha impuesto al mismo, perdiendo así CC parte de su perfil nacionalista al supeditar su acción política estatal a lo designios de los populares.

Este matrimonio conservador entre CC y PP tiene su envés en Canarias, donde son los de la calle Génova quienes asumen (a su pesar los cargos isleños, claro) un papel de comparsa respecto a los coalicioneros. Contra eso se rebeló su anterior referencia, el palmero Asier Antona, relevado por tal causa por la grancanaria María Australia Navarro, quien ya obtuvo malos resultados como candidata autonómica en 2015 y que hoy en día no parece ser la mejor opción ante lo que se les avecina desde la derecha.

Tampoco le servirá de consuelo a Navarro (como a Clavijo) el hecho de que el líder estatal del PP, Pablo Casado, siga acumulando derrota tras derrota electoral, mientras los casos de corrupción relacionados con el partido de la gaviota siguen acumulándose y a un nivel de tal gravedad que ya se especula con una refundación al modo que hizo Manuel Fraga con Alianza Popular y del que, precisamente, viene el PP.

¿Y Ciudadanos? A Enrique Arriaga, como al resto de su partido, le queda hacerse fuerte desde la gestión. No hay otra.

El experimento de Oramas, una arriesgada apuesta para Coalición

Como se pudo comprobar en el pasado congreso de Coalición Canaria, la influencia de su organización en Tenerife sigue siendo predominante hasta en el peor momento histórico de la formación como es el actual. Ello, como es sabido, ha motivado que nadie asumiera la factura por el desplome de 2019, a tal punto que su principal responsable, Fernando Clavijo, incluso ha relevado a José Miguel Barragán como secretario general de CC. Pero a nadie se le escapa que sus eternos líos judiciales (sobre todo, con el caso Reparos) hacen dudar sobre si finalmente llegará a ser el candidato de los coalicioneros dentro de dos años. La alternativa más comentada es la de Ana Oramas, pero su populismo radical (ha logrado que Vox la aplauda públicamente) genera un rechazo tal en ciertos sectores que sería veneno puro a la hora de captar votos moderados. Solo quedaría otro nombre: José Manuel Bermúdez.