cultura

John Reid Young: cuentos forjados en Canarias que hablan dos idiomas

El autor ‘britanicocanario’ publica ‘El hombre de La Guancha y otras historias’, una selección de relatos traducidos al español a partir de dos obras que originalmente escribió en inglés
John Reid Young. / DA

Tenerife, Reino Unido, Tenerife. Este es el viaje literario que ha seguido el escritor britanicocanario John Reid Young (Londres, 1957). Un trayecto que comenzó en 2013 con The skipping verger and other tales (El sacristán saltarín y otros cuentos) y continuó en 2018 con A shark in the bath and other stories (Un tiburón en la bañera y otras historias). Dos libros de relatos escritos en inglés que ahora, muchos de ellos, también hablan en español en El hombre de La Guancha y otras historias.

“Todos son pura ficción, aunque suelen tener un punto de partida, un personaje o un hecho histórico, o a lo mejor una anécdota, que se inspira en la realidad”, apunta John Reid Young en una charla con este periódico. “Conozco bastante bien Tenerife. Mi familia lleva casi 200 años aquí, en el Puerto de la Cruz, y para ponerme a escribir me basta con tener una postal o un cuadro; con recordar algo del pasado que en su día me contaron o que me ocurrió a mí”, señala Reid, que es guía oficial de turismo. “Dos de esos relatos -añade-, Fiesta y Cuando pasa el agua, me los prestó mi madre, que también escribía, y los he adaptado a mi manera”.

LA TRADUCCIÓN

El propio John Reid Young ha abordado la traducción de sus cuentos, contando con la ayuda de su esposa en las correcciones finales. “Me resulta mucho más fácil traducir del español al inglés que del inglés al español”, señala. “Quizás se deba a que he crecido aquí, prácticamente entre plataneras, y conozco profundamente la forma de ser del canario. Por eso el trabajo de mi mujer ha resultado muy útil. Ella en ese sentido es mucho más perfeccionista, más meticulosa”. Con la imagen de la portada y las ilustraciones del interior a cargo de Annie Chapman, profesora de Arte del Colegio Británico de Tenerife, en el Valle de La Orotava, El hombre de La Guancha y otras historias reúne una veintena de cuentos que transcurren entre finales del siglo XIX y 2016.

El volumen puede ya adquirirse en Amazon (2,69 euros en formato digital y 13,47 euros en papel) y pronto estará en librerías del Archipiélago.

Portada del volumen. / DA

Desde el Correíllo La Palma al Monumento al Emigrante Canario, del poeta y escultor Fernando García Ramos, que se halla en Garachico; la visita del astrónomo Charles Piazzi Smyth a Tenerife en 1856, la Segunda Guerra Mundial o el mismo presente sirven de fuente de inspiración para ofrecer a los lectores historias que lo mismo recrean el pasado que, por ejemplo, se adentran en la geografía insular y, a partir de una experiencia propia, nos presentan a un extranjero interesado en la antropología y en el pueblo guanche al que los lugareños consideran un fantasma. Podría decirse que el gusto por la narración, una mirada a la Isla llena de afecto y el sentido del humor son los ejes que crean la estructura de El hombre de La Guancha y otras historias.

“Creo que quienes lean este libro percibirán que está escrito desde las perspectiva de un extranjero, que, por cierto, habla muy bien de los canarios. Los que suelen salir malparados en mis libros son los ingleses”, comenta, entre risas, John Reid. “En los relatos de grandes viajeros del pasado que estuvieron en el Archipiélago, como Olivia Stone o Elizabeth Murray, se aprecia cierto sentimiento de superioridad en el que escribe, como si los británicos fueran los mejores entre los mejores. Seguramente, esa manera de pensar era la más habitual en la época. Sin embargo, en mis relatos todos están encantados con los canarios, con su forma de ver la vida, su generosidad y su actitud de recibir con los brazos abiertos a quien acaba de llegar”.

MANERAS DE ESTAR EN EL MUNDO

Cuando se le pregunta a John Reid Young, a riesgo de generalizar, qué pueblo, en su opinión, se asemeja más en su idiosincrasia al de Canarias, él acude a otro territorio insular muy cerca de su patria. “Los irlandeses me recuerdan mucho a la gente de aquí por su forma tranquila, sin prisas, de vivir la vida”, afirma el escritor. “Pero, claro, el mundo se ha movido últimamente a gran velocidad y, por desgracia, cada vez todos nos parecemos más unos a otros. Como en la carrera de ratas, que decimos en Inglaterra: siempre corriendo de aquí para allá y dándole demasiada importancia a cosas que no la tienen”.

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