despuÉs del paréntesis

Marruecos

Lo que no conciben los marroquíes, sobre todo después de la anexión del Sáhara por Hasán II y su hijo Mohamed VI, es qué pintan unas islas que se encuentran al sur de Agadir y cuya distancia del continente africano es de 97 kilómetros en el lugar más estrecho en España o en Europa. Porque somos frontera exacta con el sur de Marruecos y con el norte del Sáhara. De manera que si no es natural que Ceuta y Melilla respondan en patria así (igual que no es natural que el Peñón de Gibraltar confirme lo que confirma), Canarias ha de asumirse por el lugar. Razones obvias, el asunto no es ocupar, sino precisar las coordenadas. Es lo que ideó la gran renacentista Isabel de Castilla, la primera persona de este mundo en concebir un Estado, lo que luego se llamaría España. Para ser, erigir cánones resolutivos. En lo político, monarquía; en lo religioso, católicos; en lo étnico, blancos; y las fronteras: Península Ibérica hasta los Pirineos. De ahí los conflictos con Portugal y de ahí una de las argucias más cimeras de la regente, eso que llamó “reconquista”, lo que acabó con 10 siglos de árabes en España aquel año próvido de 1492. Luego, según Marruecos, esa zona de la Macaronesia, lo que viene del griego macáron nesoi, islas benditas (Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes), ha de contar con un ajuste oportuno; las de arriba y las de abajo. De manera que no es extraño que cuando el país vecino define sus aguas marítimas, coincidan con las aguas de Canarias; o que, como contó Facebook y Twitter en estos días, un avión militar de allí se interne en nuestro espacio aéreo para aterrizar en Las Palmas de Gran Canaria como vuelo comercial. Eso es conforme, es su territorio. Lo cual desvela la condición autocrática de esos incondicionales reyes (Hasán II y Mohamed VI). Pese a lo que pese, han de comprenderlo. Nosotros, como el Sáhara, somos por historia, no por cercanía. De ahí que nos suene el español y no el árabe. Ocurrió en 1402, comienzo de la historia, y concluyó casi un siglo después (aguerridos guanches) en 1496. Somos el primer territorio de expansión de España, una de las referencias cimeras de las culturas de frontera, con el primer texto en español de las mismas (las Endechas a Guillén Peraza) con lo que ello significa. A los canarios y a los saharahuis, pues, nos quedaría una resolución pendiente, como hizo América (batalla de Ayacucho, 1824, final 1898): virar los rifles y apuntar a quienes nos apuntaron: independencia.

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