el charco hondo

PBN

Queridísimos allegados, parejas que hayan sobrevivido a los confinamientos duros o inducidos, residentes, no residentes, testados o no, convivientes, convenientes y coincidentes, desterrados de la noche, contribuyentes de ésta o aquella franja horaria, cuartetos o sextetos de comensales, amigas y amigos, no nos preguntemos qué puede hacer el buen rollo por nosotros, preguntémonos qué podemos hacer por el buen rollo que nuestro país está pidiendo como solemos hacerlo, a gritos. Hoy nace un partido, pero no el sentimiento, la actitud, el talante o el buen ánimo que han hecho realidad este momento, esta sesión constituyente del Partido de las Buenas Noticias (PBN). No pretendemos imponer, queremos convencer. No queremos decretar, pretendemos alegrar. Respetamos a los cenizos, pero no podemos aceptar que nos arrastren en su caída ni con sus juicios sumarísimos; el país no puede dejarse llevar por ese camino, porque no serán las cenizas sino el optimismo lo que nos saque de aquí. Y el realismo, claro que sí. Somos realistas, plenamente conscientes de la situación. Nos tomamos tan serio lo que está pasando que no podemos permitir que la tristeza o la ansiedad nos borre la sonrisa, y apague. Estos son nuestros principios, los que necesitamos para afrontar estos meses finales. Y lo hacemos proponiendo, concretando ideas, comprometiéndonos a pasar de las palabras a los hechos si el PBN gana las elecciones por mayoría suficiente. Proponemos que el espacio que los medios de comunicación dedican a la pandemia se reduzca un 80%, de tal forma que se limiten a contar lo esencial, poniendo punto final a un exceso de información que lejos de responsabilizar lo único que ha logrado es que la sociedad desconecte, se impermeabilice. Al amparo de la figura de la distancia social, decretaremos que los cenizos se mantengan a dieciocho metros (salvo que se comprometan a cambiar de actitud), y el aforo permitido para los que vengan con mal rollo quedará reducido a un comensal sentado en una mesa bien alejada. Aprobaremos rebajas fiscales y ayudas para quienes en las reuniones solo comenten buenas noticias, incrementando la presión tributaria sobre los que solo abren la boca para rebañar el último parte de guerra. El PBN es más que un partido, es el puente que nos permitirá cruzar el río de las restricciones y las olas que nos quedan. El país necesita buenas noticias, y nosotros, los allegados del PBN, vamos a darlas. Ni un paso atrás, el buen rollo lejos de replegarse debe conquistar el terreno perdido. Ya tenemos eslogan. PBN, mándatelas.

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