Opinión

Rafael Delgado, maestro de maestros, Por Alejandro Tosco

Se nos ha ido un caballero, un hombre con principios y duro de roer; un defensor de nuestro patrimonio histórico, un pintor excelente

Por Alejandro Tosco*

Rafael Delgado, en la inquebrantable hidalguía isleña. Como tituló el periodista Zenaido Hernández en su artículo en DIARIO DE AVISOS, efectivamente, se nos ha ido un maestro de maestros, un caballero, un hombre con principios y duro de roer; un defensor de nuestro patrimonio histórico, un pintor excelente y un hombre con una extraordinaria memoria histórica. Delgado tenía unos conocimientos y una clase como pocos. Se lleva con él toda su sabiduría porque nunca quiso escribir sus memorias o dar charlas. Al menos yo no conseguí que lo hiciera. Sí que tuve la suerte de conocerlo. Lo hice a través de mi madre, su primera alumna. Él todavía la recordaba y era capaz de dar los datos exactos de todos los alumnos que tuvo en su trayectoria docente. No recuerdo bien si pueden haber llegado a ser cerca de diez mil. Estaba muy orgulloso de su profesión. En mi casa conservo aún una obra del maestro, un regalo a mis padres con motivo de su boda.

Fue un gran defensor de lo figurativo y un poco detractor de las vanguardias, de lo abstracto y surrealista, aunque sí me honró con su presencia en alguna de mis exposiciones, pero debo decir que lo hizo unos días después de la inauguración. Siempre hizo gala de una enorme discreción y evitaba ser el centro de atención. Eso sí, cuando Rafael tenía que decirte algo, te lo decía alto y claro; siempre con mucha educación y siempre vestido con chaqueta y corbata.

Fue un firme defensor de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, de la que era miembro, al igual que de las de San Jordi de Cataluña o de las academias de Santa Isabel de Hungría de Sevilla y de la de Cádiz. Lo que más echaré de menos del maestro serán sus historias, cuando -hace ya algunos años- me contaba las del Círculo de Bellas Artes, los conflictos entre los artistas de la época: Carlos Chevilly, Pedro González, Enrique Lite, Francisco Bonnín… También sus relatos acerca del Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Se nos ha ido todo un sabio, un erudito. Descanse en paz, estimado doctor y maestro de maestros. Espero que esta isla le reconozca todo lo que aportó al mundo del arte.

*PRESIDENTE DEL CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE SANTA CRUZ DE TENERIFE