el charco hondo

El estado de la oposición

Aunque en la Cámara los focos, el bisturí o las balas de fogueo se centren en lo que presidente y consejeros han hecho, olvidado o deshecho, lo que se debate (en el Parlamento, estos días) es el estado de la situación, en general; no solo el de las distintas áreas o departamentos, también el de la oposición. Los partidos que no participan del pacto de gobierno se examinan en estos debates, completan la radiografía del contexto, la anatomía del instante, la salud de la parte política de la ecuación. La foto de un gobierno se completa conociendo qué oposición le ha tocado. Si los coches, las casas o los perros informan sobre el perfil de sus dueños, en los ámbitos parlamentarios los grupos de la oposición ayudan a conocer mejor al gobierno, dibujan un termómetro, dan pistas, lo fortalecen o debilitan, lo retratan. Pablo Casado tiene al PP sin pasado (ni presente), Inés Arrimadas a Ciudadanos sin presente (ni futuro), y así no es fácil hacer oposición ni allá ni acá; lo de allí difumina a los de aquí. Con Coalición debutando en la oposición, con o sin pandemia esta legislatura iba a ser inédita, sin precedentes; eso explica que, a veces, el gobierno replique como oposición y Coalición se vea obligada a defenderse como gobierno. Los socialistas tienen práctica, han sido gobierno; pero CC está de prácticas, con las dudas de la primera vez. Cabe reconocer a Coalición algunas cosas. Aguantan. Resisten. Siguen amaneciendo, que no es poco. Históricamente se ha dado por incontestable una profecía, según la cual cuando Coalición se fuera a la oposición duraría lo que un helado sobre el asfalto de agosto; disolviéndose como el azúcar en el café, los suyos protagonizarían una estampida al estilo las de las pelis de vaqueros. No ha sido así. Incluso en las filas socialistas reconocen que les está sorprendiendo cómo CC está sobrellevándolo dentro y fuera de la Cámara -así me lo confesó una voz autorizada, hace apenas unas semanas-. Hay más. Pudo Coalición optar por una oposición ácida, destructiva, y no; sin renunciar a ejercerla, han optado por el tono, la responsabilidad y la crítica colaborativa que caracteriza a José Miguel Barragán. Cabe reconocer a CC que, en términos generales, lejos de abonarse a la bronca han tendido la mano al presidente y al Gobierno. A diferencia del bochorno que empapa el día a día en las Cortes, en las Islas la oposición -CC, PP y Ciudadanos- hace su trabajo sin enfangar, apretando sin insultar, criticando sin dejar de colaborar.

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