el charco hondo

Idus de junio

Al parecer, hay una razón científica que explica por qué el cerebro de los responsables orgánicos de algún partido (Podemos, pongamos) necesita perder el tiempo antes de realizar actividades complejas. Diferir o aplazar una decisión (Podemos, pongamos) puede tener la connotación de perder el tiempo, así, tal cual, o elevarse a la categoría de procrastinar. A veces, una organización política (Podemos, pongamos) retrasa una tarea que, considerada menor e incluso prescindible a ojos de terceros, los cargos orgánicos han convertido en asunto de vida o muerte. Un secretario de Organización puede prometer, y ha prometido, que serán las bases las que decidan si un partido (Podemos, pongamos) debe abandonar el Gobierno de Canarias porque, a su juicio, el nombramiento de Blas Acosta como viceconsejero de Economía bien merece una consulta soberana y asamblearia. Si las bases votan a favor de salir del Gobierno abandonaremos nuestras actuales responsabilidades en el Ejecutivo, ha dicho César Merino. ¿Por qué dejamos para mañana lo que debemos hacer hoy? En ocasiones, retrasamos tanto las tareas que optamos por sustituirlas por otras que nos resultan más entretenidas o agradables. Entregar un documento, llevar el coche al taller, elaborar un dosier, reformar el baño o preguntar a las bases si un partido debe abandonar un Gobierno (Podemos, pongamos) son tareas que postergamos dándonos excusas; lo que viene a ser, claramente, procrastinar. Estando previsto que el nombramiento del viceconsejero se formalice estas semanas, que un partido anuncie que lo consultará a sus bases, sí, pero en junio, bien vale como ejemplo de procrastinar. Sí, en junio. A Blas Acosta lo nombrarán viceconsejero en marzo o abril lo más tardar, y un partido (Podemos, pongamos) anuncia tan sofocada como solemnemente que sus bases serán consultadas en junio. Procrastinan, y a lo grande. Descartado que necesiten tres o cuatro meses para organizar una consulta tan sencilla, dejar para junio lo que bien podrían hacer sobre la marcha confirma que un partido (Podemos, pongamos) quiere quedar bien con los suyos, dárselas de indignados y tal, poco más. Consultar a las bases noventa días después del nombramiento resulta tan inexplicable como cómico. En junio el nombramiento de Acosta será prehistoria y, si es que llegan a hacer la consulta, digan lo que digan las bases Podemos no dejará el Gobierno de Canarias por algo que pasó en marzo.

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