el charco hondo

Pasa que nada pasa cuando pasa

Antes era diferente. Cuando los responsables públicos bajaban a pie a la arena de las declaraciones o comparecencias (a pelo, sin protección) resultaba más fácil llegar a conocer a la persona que el personaje acoge piel adentro. Años atrás, no demasiados, o puede que sí, los políticos se metían descalzos en los jardines. Cuando hablaban lo hacían ellos, lo que decían o escribían lo decían y escribían ellos. Todo cambió. Florecieron gabinetes, asesores, portavoces más o menos oficiales y empresas de comunicación, escudos, filtros, guiones y argumentarios que situaron al responsable público bajo un montón de almohadas térmicas, tantas como hacen falta para que el político que comparece o habla no sea él sino lo que han hecho con él. Antes era más sencillo saber de qué palo iban. Al mostrarse sin que los envolvieran en capas de cebolla o armaduras medievales se les conocía mejor, aquella desnudez los humanizaba. Se sabía a quién teníamos delante, y detrás. Ahora es raro que alguno se salga del perfil que les han construido, pero al blindaje de los equipos de marketing a veces le salen humedades, llegan tarde; el político se tira a la piscina sin que a los asesores les dé tiempo a llenarla de agua y, ahí sí, se retratan, son ellos. Por ejemplo, Sebastián Suárez Trujillo, concejal del Ayuntamiento de Ingenio. Al parecer, no tiene gabinete de prensa o lo pilló distraído, de ahí que, siendo él, muy él, publicó en las redes sociales (en Facebook) una perla que lo radiografía, y desnuda. Anoche me sentí halagado, mi todopoderosa alcaldesa me lee, sentí tal gusto que casi eyaculo y todo -escribió, literalmente, el edil-. Tal cual. Así lo publicó. Sin barniz. Al ir por libre se presentó sin maquillaje, sin asesores que lo disfracen de concejal que merezca seguir siéndolo. No pasó nada. Ahí sigue. Nunca pasa nada. Nadie asume responsabilidades ni recoge las cosas. Nadie se va a su casa cuando políticamente no queda otra. No se fue el concejal de Ingenio. Tampoco ha dimitido Susana Machín, consejera del Cabildo de La Palma, que se vacunó bastante antes de que los sapos bailen flamenco. Pasan cosas, pero nada pasa. Antes era más fácil meter la pata, también tirar la toalla. Ahora es distinto. Rara vez se retratan, no es habitual que se muestren (como realmente son) en redes sociales o vacunándose cuando no les toca. Y no pasa nada. Pasa que nada pasa cuando pasa. Esperan a que se deje de hablar de lo suyo para seguir a lo suyo. Pasan.

TE PUEDE INTERESAR