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Se cumplen 25 años del acuerdo entre PP y CC que hizo presidente a Aznar

Los cuatro diputados de CC allanaron el camino de la investidura, con un acuerdo rubricado por el futuro presidente del Gobierno y el jefe del Ejecutivo canario
La firma del acuerdo entre el PP y CC para la investidura de José María Aznar en 1996. DA
La firma del acuerdo entre el PP y CC para la investidura de José María Aznar en 1996. DA

A veinticuatro horas de ser recibido por el rey, José María Aznar ató el primer cabo para amarrar la investidura tras la victoria del PP en las elecciones del 3 de marzo de 1996. En nombre de Coalición Canaria, Manuel Hermoso estampó su firma en un documento, de seis folios, que chorreaba tinta del sudor de las negociaciones. El virtual candidato y el jefe del Ejecutivo de Canarias (1993-1999) escenificaron el pacto en una sala del Congreso. Se había inaugurado una peculiar feria de abril. Los pelos del bigote de Aznar bailaban y Hermoso gesticulaba un “buen acuerdo” para la región. Con los elogios a CC por su “alto sentido de la responsabilidad y de las circunstancias”, el líder del Partido Popular echaba el lazo a Convergència i Unió para propiciar “la salida justa, razonable, lógica y de sentido común” al veredicto de las urnas: “Un Gobierno sólido y duradero”. Después de incorporar a Jordi Pujol y compañía, con eso bastaba, Aznar invitó al PNV. 

El PP y CC sellaron el compromiso de que el modelo de financiación autonómica se basaría en la “corresponsabilidad fiscal” y la austeridad entre las administraciones. Antes día 31 de diciembre debería quedar aprobada en las Cortes la reforma del Estatuto de Autonomía: el BOE la publicó ese día. En 1997 se culminarían las transferencias pendientes. Proyectaron un estatuto permanente en la UE, que los objetivos para Canarias figurasen en un anexo al Tratado de la Unión. Apalabraron el Plan Integral de Empleo (PIEC), dotado de los recursos adecuados para su cofinanciación, y que la inversión en infraestructuras fuera, como mínimo, “la que corresponda a la media por habitante en el conjunto de España”.  

Coalición aportó cuatro votos, dos por cada provincia: José Carlos Mauricio y Jesús Gómez, Las Palmas; Luis Mardones y Paulino Rivero, Santa Cruz de Tenerife. En los comicios para la VI legislatura, el PP sacó cinco escaños en Canarias (3, por Las Palmas y 2, por Santa Cruz de Tenerife). El PSOE sumó los mismos, pero al revés. En total, 14.   

Manuel Hermoso califica de “relevante” esa etapa de José María Aznar: “Tuvimos la oportunidad de demostrar que Canarias no solamente tenía que estar presente [en la política española], sino ser necesaria”. En una conversación con el DIARIO, recuerda que no recorrieron un camino plácido: “Aznar era muy duro. No fue fácil. Canarias cuenta cuando tiene una representación diferenciada fuerte. Si no somos decisivos, ¡ni puñetero caso! A derecha y a izquierda, da igual”. Por eso, apela a la unidad de acción: “Por separado [CC y NC] no llegaremos muy lejos. A los canarios les pido un esfuercito y los políticos que empujen”. 

José María Aznar y Manuel Hermoso, con sus respectivas esposas: Ana Botella y Asun Varela. / DA
José María Aznar y Manuel Hermoso, con sus respectivas esposas: Ana Botella y Asun Varela. / DA

Su relación con Aznar no desmerece de la convivencia de un matrimonio mal avenido: se soportaban porque compartían, además de disgustos, gastos. Hermoso aguantó “cosas que no eran nada gratas” y participó en cenas incómodas: “Muy tensas”.  Aznar “se empeñó” en visitar Canarias para visualizar el entendimiento. Iba tan rápido que Hermoso se mareaba. Al evocarlo, suelta una risa: “El coche se movía a una velocidad vertiginosa. Yo me pasaba el rato frenando mentalmente. Sentí miedo”.  

Felipe González (1982-1996) perdió la mayoría absoluta en 1993. Manuel Hermoso obtuvo el acta con las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC). Ocupó el puesto durante un mes y medio. Lo sustituyó Luis Mardones, el diputado 167 (los 166 del PSOE + 1). Hermoso lidió un toro bravo. Las cornadas no habían sido menos dolorosas que con Aznar: “En algunos aspectos, hasta peores”. La faena levantó polvaredas en el ruedo y se enmendó en el terrero. 

El 29 de marzo de 2000, Rivero y Aznar rubricaron un pacto de legislatura animados a “fortalecer la estabilidad institucional de una España plural” y afianzar las “singularidades canarias”. 

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