el charco hondo

Campanu

El nombre le viene de años atrás; al parecer, cuando en los ríos asturianos se pescaba el primer salmón de la temporada —el tercer domingo de abril— las iglesias hacían repicar sus campanas, para que nadie quedara sin saber o comentar. El campanu trasciende como ningún otro porque corre la voz, se comenta y dice, protagoniza una subasta donde alcanza precios impensables para los siguientes, disfruta de un protagonismo que el río niega a los salmones que le sucedan durante la campaña de pesca, hace historia, da primero, da dos veces. Pocos o nadie pregunta por el río, peso, pescador o precio del segundo, séptimo o décimo salmón. La curiosidad, los detalles, las preguntas o el interés por conocer cómo fue, quién, dónde o cuánto es un privilegio solo al alcance del primero, del campanu y de quienes, en el sector turístico, lo cuentan antes abriendo la temporada de presentaciones de las estrategias y captación. Conscientes de que con la pandemia las campanas llevan meses sin repicar, en el Cabildo tinerfeño han jugado la baza de la anticipación, la ventaja de contarlo primero para que corra la voz y cale, dar primero, dar dos veces. Turismo de Tenerife ha abierto la temporada del regreso a la normalización, a los viajes, a las emociones que están deseando resucitar, volver, salir, viajar, experimentar y desperezarse después de meses confinadas. El presidente, Pedro Martín, y el consejero delegado, David Pérez, han querido ser los primeros en salir a pescar turistas, captarlos, susurrarles al oído que la Isla está esperándolos con los brazos abiertos, han sido los primeros en colarse en las conversaciones de familias o amigos que sueñan con subir al avión, volar, dejar atrás las grandes ciudades, escapar, alejarse de los meses más antipáticos, aburridos y tristes que hayan vivido. Han querido ser los primeros despertando emociones. Ahí fuera, en la península o los países europeos, las ganas de reencontrarse con las emociones del viajar hacen que los destinatarios de la campaña sean especialmente permeables a los que se les cuente. Tenerife ha querido jugar la baza del campanu, anticiparse, contarlo los primeros, hablar y que se hable de la Isla, susurrar al oído de millones de posibles, tocarles la tecla, dar primero, dar dos veces. Una sidrería de Oviedo se hizo este miércoles con el campanu, un salmón de más de cinco kilos y casi ochenta de longitud capturado en el coto La Volta, del río Eo. En las redes han repicado las campanas como suelen hacerlo en honor al que llega primero.

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