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No compare

Comparaba, en unas declaraciones, el presidente canario, el señor Torres, la inmigración ilegal de los africanos en Canarias con la emigración de los canarios a Venezuela

Comparaba, en unas declaraciones, el presidente canario, el señor Torres, la inmigración ilegal de los africanos en Canarias con la emigración de los canarios a Venezuela. Nada que ver. Venezuela era un país de oportunidades y los canarios demostraron su carácter laborioso en épocas históricas en el Sur de los Estados Unidos, en Uruguay, en Argentina, en Cuba, en Venezuela y allá donde fueron. Pero siempre viajaron, huyendo de sus penurias, a lugares donde había trabajo por hacer, oportunidades, riqueza por explotar. ¿Es igual en Canarias? El presidente Torres, que es una buena persona, parece no obstante vivir en una nube. Nada que ver, señor. Esto no es ni El Dorado, ni Jauja, ni siquiera la tierra prometida. Estas son unas islas empobrecidas por una pandemia, dependientes en gran medida de un solo sector en crisis y con un paro tan brutal que supera al del peor país de Europa, que es España. Hacer comparaciones es siempre odioso, ya lo dice el refrán, pero la mejor manera de proteger a Canarias es evitar el flujo de inmigrantes y esta es una labor del Estado y de la Unión Europea. Lo primero será convencer a los que intentan jugarse la vida para alcanzar nuestras cosas que no vale la pena. Que lo van a pasar peor que en sus países, pero no por mala fe de los habitantes de estas islas sino porque este territorio se encuentra empobrecido y a punto del colapso económico. Nadie podrá darles trabajo, porque no lo hay; y si pretenden el salto a la España peninsular, me da que el Gobierno de España prefiere repatriarlos. En todo caso, es un problema de España y no de la pobrecita Canarias, hecha unos zorros a causa de una pandemia y del abandono secular del Estado. Hablar de la inmigración ilegal no es políticamente correcto, pero yo he sido durante toda mi vida políticamente incorrecto. A veces a mi pesar.