Santa Cruz

Una madre con un hijo de 8 años será desahuciada el lunes del piso que ocupa en Ofra

Gelsai, madre de un niño de ocho años, será desahuciada el lunes del piso que ocupa en Ofra, propiedad del fondo Coral Homes que amenaza con lanzamientos a más familias

Gelsai, junto a su hijo de 8 años, en el piso que deben abandonar el lunes. / Fran Pallero

La ocupación de casas ya es un negocio, aunque aprovecharse de la desgracia ajena siempre lo ha sido. Si a eso se suma uno de los denominados fondos buitre, que prefiere tener el piso vacío a tenerlo con alguien pagando una alquiler social (y por tanto generando unos derechos que ahora no tiene), la imagen que queda es la de Gelsai, madre de un niño de ocho años, que el próximo lunes será desahuciada del piso que ocupa en Ofra. Allí lleva viviendo los últimos tres años, sin agua corriente, pero con un techo bajo el que cobijarse. Gana unos 600 euros al mes, aunque eso sí, trabajando de lunes a lunes en dos empleos. “Trabajo todos los días para llegar a fin de mes. Estoy buscando por todos los medios un alquiler digno, y no hay manera. Uno intenta salir adelante, pero me está resultando casi imposible” cuenta a DIARIO DE AVISOS.

A Gelsai se le quiebra la voz cuando piensa en que el lunes perderá el único techo que tiene, y en el que ya tiene todas sus cosas recogidas en bolsas, a la espera de ver dónde las puede guardar. El piso en el que vive pertenece a Coral Homes, el mismo fondo que tiene amenazados de desahucios a más de una decena de familias de Santa Cruz, pero también en La Laguna, Tegueste o Arona. Gelsai, como el resto de familias afectadas, cuenta con la ayuda de colectivos como la Plataforma 29-E, que ya se ha dirigido al Ayuntamiento de Santa Cruz, pero también a otras administraciones exigiendo que paren los desahucios de los fondos buitres. Cuenta Gelsai que ha intenado negociar un alquiler social con ellos, pero “lo rechazan de plano, no les interesa. Prefieren tener la casa vacía a que yo les pague un alquiler”, lamenta esta joven madre de solo 30 años.

Gelsai no quiere que nadie piense que es alguien que no hace por su futuro, que no lucha, que no busca oportunidades para ella y su hijo. “Soy una persona que no he dejado de estudiar, de hacer cursos, y gracias a ello ahora estoy trabajando, pero no hay manera de conseguir un alquiler decente. Ya no es que te pidan un montón de cosas que, para alguien como yo, en precario, resulta difícil de conseguir, sino que encima ahora hay lista de espera para alquilar”.

Cuenta que parte del dinero que gana se le va en comprar agua. “Como estoy de ocupa no puedo poner ese servicio. Tengo comprar agua para ducharnos, limpiar y cocinar. El resto del dinero se va en otros gastos como el de los medicamentos que necesita mi hijo, que está diagnosticado de un déficit de atención e hiperactividad e impulsividad leve. Tengo una ayuda de alimentos, pero el resto de cosas hay que pagarlas”, detalla Gelsai.

Cuando se le pregunta cómo llegó a esta situación, cuenta que llegó de Venezuela hace ocho años. “Cuando llegué lo hice con dinero. Empecé alquilando como todo el mundo, pero el dinero se fue acabando y no conseguía trabajo por ningún sitio”. Fue entonces cuando, ante la imposibilidad de pagar el alquiler, alguien le planteó la idea de ocupar una casa, sugerencia que le acabó costando dinero. “Yo estaba desesperada, no sabía qué iba a ser de mi y de mi hijo”, recuerda casi al borde del llanto. “Entonces -continuó- un chico, que lo encontré en la calle, me dijo que me podía ayudar, y me vendió una casa con el último dinero que me quedaba en esa época. Es cuando empiezo a estar de ocupa”.

Gelsai insiste en que no ha dejado de estudiar, de luchar por mejorar su futuro y el de su hijo. “Gracias a un plan de formación y empleo que hice hace dos años pude sacarme una titulación en el campo sociosanitario. Lo hice bien y con la misma me quedé trabajando. Mientras tanto no he dejado de buscar un alquiler”. Ahora mismo trabaja en un centro privado de atención sociosanitaria y tiene un segundo empleo, “con el primer trabajo tengo un contrato de 400 euros, con el que no llego a fin de mes. Si me dejaran parada, del paro solo cobraría 300 euros, por lo que ni siquiera puedo plantearme alquilar con ese dinero, porque si pago la renta, no como”. Para completar esos 400 euros, “trabajo en mantenimiento y desinfección por la COVID y cobro otros 200”.

Admite que el Ayuntamiento de Santa Cruz le ha ofrecido uno de sus recursos para madres con hijos, que tendría que compartir con otras familias. “Las trabajadoras sociales me aseguran que en la calle no me voy a quedar, pero aún no sé nada, estoy en el aire…” cuenta de nuevo entre sollozos. Confiesa que, hasta ayer, no había informado en su trabajo de lo que le está pasando, “me daba vergüenza”. Las lágrimas afloran de nuevo para insistir en que, “quiero salir adelante, no estoy esperando a que me den nada, yo todos los días me busco la vida”.

Los datos del mercado inmobiliaria, lamentablemente, le dan la razón a Gelsai, y es que, según el informe elaborado por el portal inmobiliario Idealista, Santa Cruz es la capital de provincia española en la que las familias destinan un mayor porcentaje de sus ingresos al pago del alquiler, nada más y nada menos, que el 39% de sus ingresos.