tribuna

Vacunas frente a la COVID-19 para niños y adolescentes: ¿Son necesarias?¿Para cuándo?

Ha pasado más de un año desde que el mundo conoció la existencia de un nuevo patógeno, el coronavirus SARS-COV-2, agente productor de la COVID-19

Por Luis Ortigosa

Ha pasado más de un año desde que el mundo conoció la existencia de un nuevo patógeno, el coronavirus SARS-COV-2, agente productor de la COVID-19. Un virus desconocido por la humanidad, que ha producido una crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente, con millones de fallecidos y cientos de millones de personas infectadas en todo el planeta, cifras que aumentan diariamente, mientras que las vacunas van aplicándose de forma desesperadamente lenta.

Un proceso de vacunación que se está enlenteciendo más de lo previsto en la Unión Europea, y que los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han criticado de forma contundente, tachando de “inaceptablemente lento” el ritmo de la campaña de vacunación contra la COVID-19 en Europa, considerando, al mismo tiempo, que Europa se enfrenta a la situación epidémica más preocupante desde hace meses. Para colmo este proceso se ha enlentecido en las últimas semanas, debido a la mala gestión por parte de muchos responsables políticos de distintos países europeos en torno a problemas de seguridad, mal resueltos, relacionado con alguna de las vacunas, proponiendo cambios en las estrategias de vacunación que han ido cambiando en horas y días, sin “aparente” causa científica que lo justificase.

Y el proceso de vacunación en nuestro país se está convirtiendo en un puzzle de vacunas y grupos de priorización, que en ocasiones parece un jeroglífico difícil de descifrar por los propios sanitarios encargados de la vacunación, y no digamos por parte de la población, que para colmo ha ido perdiendo la confianza en la vacunación ante tanto tropiezo y mala gestión juntos.

Salvo que la vacunación frente a la COVID-19 avance de forma importante en los próximos meses, no solo en Europa, EE.UU., Reino Unido y demás países industrializados, sino en el resto de países en vías de desarrollo, a los que las vacunas están llegando en forma de cuentagotas, cuando se certifique el final de la pandemia, que llegará, el número real de fallecidos y de personas infectadas y con complicaciones post-COVID, habrá ido aumentando de forma exponencial. Y muchos de estos graves problemas, fallecimientos en residencias de mayores, colapso de los sistemas sanitarios, agotamiento físico y psicológico de los profesionales sanitarios, etc… podrían haberse evitado de haber existido una buena gestión política y técnica desde el comienzo de la pandemia.

Ahora ya es tarde para resucitar a los muertos, pero se está a tiempo de para evitar que millones de ciudadanos sigan infectándose por el coronavirus, y también se está a tiempo de gestionar mejor el proceso de vacunación en nuestra comunidad autónoma, en nuestro país, en Europa…y en el resto del mundo, si los organismos que tienen competencia, si la gobernanza mundial toma las riendas del problema, y los países no siguen enzarzados en ver quien acumula más vacunas para los ciudadanos de su país, mientras el resto del mundo mira atónito el espectáculo mediático que se ha montado en torno a las vacunas frente a la COVID-19.

Un drama sanitario que ha venido acompañado de una crisis económica que está poniendo en serio peligro la estabilidad de la economía mundial, y generando problemas sociales y psicológicos en una gran parte de la población, y que va a marcar el futuro y el desarrollo de las próximas generaciones de jóvenes.

Vacunas frente a la COVID

El día 8 de diciembre de 2020 se administró la primera vacuna frente a la COVID-19 en el Reino Unido a Margaret Keenan, una mujer inglesa de 90 años, la primera persona en recibir una de las novedosas vacunas frente al coronavirus SARS-COV-2, diseñadas estas con innovadoras tecnologías basadas en RNA mensajero, y que pueden marcar un antes y un después en la vacunología.

En la actualidad siguen en desarrollo e investigación más de 200 vacunas frente a la COVID-19, utilizando ocho tipos diferentes de plataformas tecnológicas. Es importante recordar que tres de estas vacunas están investigándose exclusivamente en centros de investigación españoles, son las llamadas” vacunas españolas”, pero su desarrollo también se está haciendo a un “ritmo desesperadamente lento”, en este caso por la falta de apoyo económico a la investigación por parte del estado español desde hace muchos años. Baste recordar que los tres investigadores principales de estas vacunas españolas son personas que el sistema ha jubilado anticipadamente, y que los equipos de investigación están formados por un personal investigador joven, con muchos conocimientos, pero muy mal pagados. Como alguien dijo hace ya muchos años: “Investigar en España es para echarse a llorar”.

Hay que recordar que todas las vacunas disponibles en España son eficaces, seguras e inmunógenas, y por eso han sido autorizadas por la Comisión Europea tras el dictamen favorable de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), y por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Estas vacunas se han ido aplicando a la población española de manera progresiva, siguiendo el plan diseñado por el Ministerio de Sanidad, Plan Estratégico de Vacunación frente a la COVID-19, un plan abierto, y en continua revisión, que ha sido sometido a cinco revisiones y actualizaciones desde su puesta en marcha el día 2 de diciembre de 2020, estableciéndose desde el principio un orden de prioridad para ir vacunando a la población en función del riesgo de enfermedad grave y el riesgo de exposición.

En el momento en que estamos cerrando este artículo, hay 174 países vacunando frente a la COVID19, habiéndose administrado más de 1000 millones de dosis de vacunas en todo el mundo. Un proceso de vacunación que será largo, y lleno de incertidumbres, hasta alcanzar la cifra de 70-80% de cobertura vacunal que pueda hacer que la inmunización colectiva, haga de barrera eficaz para frenar la transmisibilidad del virus. Afortunadamente la comunidad científica cuenta con agencias reguladoras de medicamentos que vigilan el proceso de investigación, desarrollo, y producción de las vacunas, y un robusto sistema de farmacovigilancia, tanto a nivel español como europeo, que garantiza la seguridad y eficacia de las mismas, tanto en los estadios clínicos de investigación, como posteriormente durante la administración de vacunas a la población en tiempo real.

La vacunación en la Unión Europea y en España

A día de hoy, la Comisión Europea ha autorizado cuatro vacunas: Comirnaty, de Pfizer/BioNTech, autorizada el 21 de diciembre de 2020; vacuna de Moderna, autorizada el 6 de enero de 2021; vacuna de Oxford/AstraZeneca, autorizada el 29 de enero de 2021, y vacuna de Janssen/Johnson & Johnson, autorizada el 11 de marzo de 2021. Los cuatro antídotos han mostrado niveles adecuados de eficacia y seguridad, si bien presentan diferentes características en cuanto a su logística, eficacia y perfiles de población en las que han sido ensayados, no habiendo sido probadas en población con edad inferior a 16-18 años, dependiendo de la vacuna que corresponda.

Como dice el documento del Plan estratégico de Vacunación, la priorización para la vacunación se ha realizado en función de criterios éticos y de la evidencia científica, comenzando con la vacunación de las personas más vulnerables y con mayor riesgo de mortalidad y de enfermedad grave, así como de exposición y de transmisión a otras personas y continuando por los grupos con función esencial para la sociedad. Las vacunas administradas hasta el momento han funcionado eficazmente, y los datos disponibles de vigilancia epidemiológica indican que ha disminuido de forma significativa el número de casos, brotes y personas hospitalizadas en esos grupos de población ya vacunada En previsión de la recepción de un mayor número de dosis en el segundo trimestre de 2021, los siguientes grupos a vacunar se establecen en función de la edad, comenzando de manera paralela con los tipos de vacunas disponibles, habiendo quedado relegados los niños y adolescentes por debajo de 16 años al último puesto de la lista de priorización.

¿Ha llegado el momento de la vacunación en menores de 16-18 años?

En el primer documento del Plan estratégico de vacunación, de 2 de diciembre de 2020, se estima en unos siete millones de niños por debajo de 14 años, incluyéndose en este grupo el alumnado de centros educativos (guarderías, colegios, institutos y centros de formación profesional) y población no escolarizada (< 3 años), que afortunadamente, como hemos visto desde el comienzo de la pandemia, presenta un riesgo muy bajo de morbilidad grave y mortalidad.

Pero este escenario puede ir cambiando, a medida que la población adulta vaya llegando al objetivo ideal del 70-80% de vacunación. En ese momento, la población susceptible para enfermar y favorecer la transmisión del virus serán las personas no vacunadas, es decir, los niños y adolescentes y los adultos que no hayan contraído la inmunidad natural por la propia infección o no hayan accedido a la vacunación.

De hecho, en ese primer documento del Ministerio, se concluye que, “con la evidencia actual, la población infantil no puede considerarse un grupo prioritario de vacunación en este momento”.
Pero a medida que avanza el plan nacional de vacunación, hay que ir planteándose que, una vez se disponga de un mayor número de dosis de vacunas, y que estas hayan sido aprobadas para su uso en niños y adolescentes menores de 16 años, hay que diseñar estrategias de vacunación sistemática de estos grupos de población, ya que la inmunización y protección directa de la población infantil/adolescente podría evitar no solo que pudiesen enfermar con formas no tan leves o moderadas como está sucediendo en la actualidad, sino también el impacto social y económico negativo que supondría el contagio a la población adulta aún no inmune o no vacunada.

Desde hace meses, las principales compañías farmacéuticas desarrolladoras de antídotos, y que son las que ya han finalizado el desarrollo y comercialización de las vacunas que actualmente se están aplicando a adultos a nivel mundial, han comenzado los ensayos clínicos con ellas frente al coronavirus en población infantil y adolescente.

Pfizer anunció en marzo de 2021 el comienzo de los ensayos clínicos en niños de entre seis meses y 11 años, para tratar de definir la mejor dosis y estrategia de vacunación para tres grupos de edad: entre seis meses y dos años, entre dos y cinco años y entre cinco y 11 años. En la siguiente fase, se avanzará en la investigación de la efectividad y la seguridad de las dosis seleccionadas, estimándose probar su vacuna en los ensayos más avanzados. De hecho, se acaban de hacer públicos los resultados de estudios en adolescentes de 12 -15 años, demostrando la vacuna una eficacia del 100%, superando incluso la eficacia encontrada en otros estudios con personas vacunadas entre 16 y 25 años. Estos datos, y los que pudieran surgir en las demás investigaciones en marcha, sugieren que posiblemente sea posible poner en marcha la vacunación de los adolescentes en el próximo otoño o comienzos de 2022, siempre que las agencias reguladoras de medicamentos den su visto bueno.

Moderna también avisó del inicio de la fase 2 de sus ensayos clínicos en menores de 12 años en el mes de marzo, en el marco del estudio KidCOVE para la vacunación infantil contra la COVID-19. En la primera parte, los participantes de entre dos y 12 años podrían recibir dosis de 50 microgramos o de 100 microgramos, mientras que los lactantes entre seis meses y dos años recibirán distintas dosis de 25, 50 o 100 microgramos, para tratar de establecer la dosis más segura y eficaz para cada grupo de edad.

Oxford/AstraZeneca comenzó en Reino Unido el ensayo clínico para evaluar la seguridad y la respuesta inmune en niños y adolescentes con su vacuna ChAdOx1 nCoV-19, y Janssen también está desarrollando las primeras fases de ensayos clínicos en niños y adolescentes con su vacuna. En esta ocasión son varios hospitales españoles los que están participando directamente en estas últimas fases de investigación.

Con los niños más pequeños habrá que esperar a que concluyan los estudios de inmunogenicidad, seguridad y eficacia de los ensayos clínicos actualmente en marcha, para estudiar posibles modificaciones de la dosis usada y hacer todas las comprobaciones adicionales de seguridad que sean precisas, antes de iniciar la vacunación en edades entre seis meses y 16 años de edad, cuando llegue el momento de su vacunación. Es, por lo tanto, el momento de intensificar la investigación en la población pediátrica.

El calendario de vacunación infantil viene funcionando en España desde 1975 con notable éxito. Y las coberturas de vacunación de los niños españoles son excepcionales, rozando el 95% en muchas de las vacunas incluidas en calendario. La amplia experiencia de vacunación de niños y adolescentes en nuestro país, con equipos de Atención Primaria altamente cualificados, familias concienciadas de la importancia de las vacunas como herramientas de salud individual y colectiva, harán que, llegado el momento, la vacunación frente a la COVID-19 en niños sea un camino fácil de transitar, y probablemente más rápido que el que está siendo la vacunación de adultos en nuestro país.

En unos días se celebrarán en Canarias las X Jornadas Canarias de Vacunación en Vacunas, los días 22 y 29 de abril de 2021, con la participación de prestigiosos ponentes en el ámbitos de la investigación en vacunas, y donde se analizarán detenidamente todos los temas relacionados con la vacunación COVID-19 en niños, junto a otros temas de interés en el momento pandémico en que nos encontramos. Se puede acceder al Programa e inscripción (gratuita) en la página web de la Sociedad Canaria de Pediatría de Santa Cruz de Tenerife: https://scptfe.com/x-jornadas-canarias-sobre-actualizacion-en-vacunas/.

Y finalizo con el mismo argumento que Ángel Hernández, compañero pediatra del Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría en un reciente artículo en la revista Evidencias en Pediatría, afirmando que “ha llegado el momento de volver la mirada a la población infantil y hay que dar todos los pasos (científicos, sociales y políticos) necesarios para contar con vacunas frente a la COVID-19, seguras y eficaces para niños y adolescentes en el menor plazo posible”.

*Pediatra. Experto Universitario en vacunas. Miembro del Grupo Técnico de Vacunas de Canarias. Asesor interno del Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Presidente de la Sociedad Canaria. de Pediatría de Santa Cruz de Tenerife

TE PUEDE INTERESAR