despuÉs del parÉntesis

Independencia

La historia es la bandera con un dragón sobre fondo blanco y rojo. También el gaélico (90%) frente al inglés. Y es que en poco más de un año, del 10% de los habitantes de gales independentistas, un número residual y una posibilidad excéntrica, se ha pasado a un 40%. Lo que proclama la estadística es que Gales se encuentra ahora a la altura de Escocia en el referéndum que por poco los separa de la Gran Bretaña en el año 2014. ¿A qué apunta el progreso, a que Escocia busca su camino y que Gales, incluso Irlanda del Norte, también.
¿Qué es la independencia? Se ponderará que es un asunto de identidad y la identidad no se comparte. El argumento es atender a lo que conforma y confirma la dicha entidad. Ocurrió en los años 70 aquí, en la reconversión de lo propio, desde el carácter, los modos de ver y de interpretar el mundo, el habla, el paisaje, el folklore o la literatura, que se vendió a montones como antes jamás se había vendido. ¿Por qué actuamos así? Por la pertenencia, porque la pertenencia se impone y se convierte en axial; también en exclusiva, lejos de la España que ni nos pertenece, ni nos representa, ni nos fusiona. Y así se dirá porque de semejante modo actúan los nacionalistas centrales, los supremacistas ingleses. A los dichos pueblos les cerraron la vía de Europa a la que pertenecen sin su consentimiento. Esa es la astucia que no se comparte porque se desvanece el equilibrio. Pongamos que a los canarios de buenas a primeras se nos acredita como africanos y solo africanos. Y el asunto no sería protestar por el no. Cual hemos hecho desde el año 1496, la cuestión es asumir la equivalencia por lo que nos construye. No es lo que somos, es admitir lo que nos confirma sin que otros nos limiten. De modo que a los otros británicos vistos no les pesa tanto que Europa haya desaparecido de sus refugios cuanto que otros decidan por sus destinos, que sometan su distinción a la intratabilidad. En Irlanda del Norte, el libre tránsito por toda la nación se suspende, allí y en Gales y en Escocia Londres es quien decide. Los exclusivistas son únicos. Es decir, todos los países dichos en su suprema gravedad y ello frente a quienes los coartan, los parcos y atrabiliarios ingleses.
¿Se asumirá el arreglo por los referéndum que pedirán y le habrán de conceder? Esa caterva ha de aceptarse. Porque cuando se rompe la cuerda de la mesura se desgarra el hilo de la concordia. Dos no están juntos si uno no quiere.
El tiempo revelará.

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