tribuna

Canarias: definición obligada

Llevamos mucho tiempo pasando de puntillas y poniendo paños calientes sobre una realidad que ha llegado el momento de delimitar

Por Alberto Solana

Coincidiendo con el repunte migratorio, delimitación de aguas marroquíes, postura de EE.UU. hacia el Sáhara occidental, trato discriminatorio(?) con Ceuta, maniobras militares conjuntas que realizan los ejércitos del mundo al que pertenecemos, en los que participa siempre España, y por lo tanto nosotros, ¿y que este año se decide no participar?… Coincidiendo con todos estos hechos, vengo observado posturas de cargos público, artículos en prensa y homilías en distintas tertulias que tienen como base fundamentalmente el llanto; que nos tratan mal; que no viene el presidente; que los ministros no nos hacen caso…. Y noto en falta la exigencia inmediata de nuestro derechos y el respeto a lo que somos y representamos.
Quizás el problema esté en que no sabemos lo que somos y representamos y por tanto no sabemos nuestros derechos. Somos, porque así lo hemos querido mayoritariamente y por la historia una nacionalidad española y, además, somos Europa y más, frontera sur de España y de Europa. Un lugar donde no se puede jugar con su integridad territorial, ni marítima. Existe la OTAN.
Llevamos mucho tiempo pasando de puntillas y poniendo paños calientes sobre una realidad que ha llegado el momento de delimitar. Somos frontera con un país Marruecos, que no esconde sus deseos expansionistas que incluyen Canarias, Ceuta y Melilla. Se ha abierto el debate del Sáhara, y el no cumplimiento de los acuerdos de la Naciones Unidas, que parece da lugar a un replanteamiento de su solución definitiva, o por lo menos a un debate, que logre un acuerdo entre las partes y que llevará implícita las delimitaciones territoriales definitivas de acuerdo con los intereses geoestratégicos y los modelos sociales y culturales del mundo al que pertenecemos.
Los modelos sociales de Marruecos y Canarias son diametralmente distintos, pero eso no impide que tengamos intereses comunes que defender y en los que podemos colaborar en magníficas relaciones desde el respeto a los derechos de cada uno. Pero desde la exigencia de la Identidad propia de Canarias. Esta exigencia es obligación de España y de Europa defenderla. De no hacerlo se podría cuestionar que es la Unión Europea. Por parte de España, si su modelo territorial no le obliga, habrá que pensar en otro de más competencias y que garantice nuestra integridad.
El tema como no podía ser de otra manera ya ocurrió en 1975, se plantea en un momento de debilidad política institucional del Estado a la que hemos llegado no de forma fortuita sino ganado a pulso y a golpe de errores. Pero llegó la hora. Es la hora de la política y en Canarias se acabaron las flores, y los discursitos y las peleítas. Necesitamos políticos, y todos con unidad en defensa de la identidad canaria, lo que somos, lo que representamos. Tenemos que saber lo que somos antes de hablar lo que queremos ser. No es tiempo de etiquetas, de quien es más canario o más centralistas. Defender nuestro sitio en el modelo social que hemos escogido, en el mundo occidental, no es más o menos nacionalismo es una necesidad. Y no estoy hablando de discursitos o búsqueda de votos. Nos va mucho en ello. Tampoco hace falta un debate público diario, basta con un compromiso público y todos a ello. En los despachos oscuros de la Diplomacia se va a librar, se está librando una batalla en la que podemos ser pieza de cambio. Exigimos saber. La inmigración en oleadas es solo una estrategia que usa victimas para obtener otros fines…y no es nueva.

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