el charco hondo

Flautistas

A quienes jamás dudan porque siempre lo tienen clarísimo cabe emparentarlos con los tardígrados, comúnmente llamados osos de agua. Esa fascinante resistencia a titubear alejándose siquiera un momento de las afirmaciones tajantes y los argumentos inamovibles (esa costumbre de atrincherarse en un estado de animación suspendida cuando otros discrepan) asocia con otros invertebrados indestructibles a los portavoces o cargos orgánicos de los partidos, analistas y alegadores que pontifican sin pestañear, a ciudadanos infalibles que suben a los escenarios o bajan a la arena flotando como el corcho sobre el océano de los debates o polémicas, capaces de hablar de lo que sea con quien sea, ajenos a las dudas del resto de los existentes, mostrándose perfectamente preparados para posicionarse sobre esto o aquello, sobreviviendo dialécticamente a temporadas de frío o sequedad extremos, al calor y a la polución de las razones en contrario. Los tardígrados de la opinión no se permiten el lujo de titubear, reniegan de cualquier síntoma que los relacione con quienes reconocen que no lo tienen claro, con aquellos que sobre determinados asuntos encontramos más grises que blancos o negros, atravesamos áreas de turbulencias argumentales y no dudamos en confesar las dudas, fracasamos en la búsqueda de fundamentos suficientes, condenándonos a explicarnos en tierra de nadie, ganándonos que nos acusen de ambiguos o estigmaticen por equidistantes, provocando que los clarividentes de uno u otro extremo nos penalicen la conducta. Ha vuelto a pasar, esta vez con el lío de los indultos. Los tardígrados lo han hecho, otra vez; ellos tampoco dudan sobre si indultar a los cabecillas de la revuelta catalana es sentido o sinsentido de Estado. Algunos intuimos que la apuesta del Gobierno es perdedora porque al independentismo le sabrá a poco y al centralismo a rayos, o no, o sí, no lo sé. Algunos barruntamos que, sin embargo, al partido en el gobierno le vendrá bien porque al reabrir el melón del perdón-reversible o no, los detalles poco importan a los pirómanos- arrastrarán al PP a Colón cual flautistas de Hamelín, reagrupando a las derechas con la intención de sofocar a los propios e impedir que el discurso transversal de Ayuso se exporte y cale, o no, o sí, no lo sé. Hay quienes nos preguntamos si el relato de la revancha se sostendría por impagos tributarios o multas de tráfico, incluso podemos llegar a pensar que los hipotéticos indultos no estarían sobre la mesa con otras aritméticas parlamentarias, o no, o sí, no lo sé porque a diferencia de los tardígrados que siempre lo tienen carísimo yo dudo, no tengo claro si los indultos son extintor de Estado o urgencia de partido, o no, o sí, no lo sé.

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