bÚsqueda de anna y olivia

La búsqueda con sonar de Anna y Olivia se prolongará hasta la próxima semana

Serán entre ocho y nueve días de búsqueda ininterrumpida, las 24 horas del día, frente al litoral de Santa Cruz
El buque oceanográfico ‘Ángeles Alvariño’, equipado con un sonar de barrido lateral y un robot submarino, INSTITUTO ESPAÑOL DE OCEANOGRAFÍA (IEO)

La búsqueda de las niñas Anna y Olivia, desaparecidas al igual que su padre hace más de un mes, con un sonar y un robot submarino incorporados en el buque oceanográfico “Ángeles Alvariño” se prolongará hasta la próxima semana, informaron a Efe fuentes de la investigación.

En total, serán entre ocho y nueve días de búsqueda ininterrumpida las 24 horas en un área de unas diez millas cuadradas, frente al litoral de Santa Cruz de Tenerife, que el buque del Instituto Español de Oceanografía viene escudriñando desde el pasado domingo.

La zona, acordada por Guardia Civil y personal del buque, es la delimitada por el geoposicionamiento del móvil del padre de las niñas, Tomás Antonio G.C., quien se hizo a la mar en dos ocasiones en la noche del 27 de abril, cuando se le perdió el rastro.

Embarcó solo, sin la compañía de las niñas, y antes cargó desde su vehículo maletas y bolsos, para lo que tuvo que realizar tres viajes.

De regreso de su primera incursión en el mar fue interceptado por la Guardia Civil y propuesto para sanción por saltarse el toque de queda.

Los agentes no hallaron nada sospechoso en la lancha de Tomás, puesto que a esas horas la madre aún no había denunciado la desaparición de sus hijas.

Luego, pasada la medianoche, volvió a zarpar y horas más tarde la embarcación fue localizada vacía, a la deriva y sin ancla frente al Puertito de Güímar.

A bordo del Ángeles Alvariño están siempre dos agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que dirige la investigación, que se van turnando cada ciertas horas, dado que la búsqueda bajo el mar se desarrolla de día y de noche.

Este buque oceanográfico realiza una prospección con sonda multihaz con el que, a una velocidad reducida, va realizando varias pasadas sobre un mismo punto, con lo que se gana en resolución.

La sonda multihaz permite hacer una cartografía con una batimetría precisa que facilitará el posterior trabajo del robot submarino, según consta en la información facilitada por la Guardia Civil.

En esta labor de prospección con sonar se establecerán calles paralelas que se solaparán para cubrir toda la superficie a explorar.

Durante este reconocimiento se irán estableciendo marcas en las irregularidades del fondo que requieran una inspección visual a posteriori.

Esa inspección le corresponderá, llegado el caso, al robot no tripulado Liropus 2000, con capacidad para operar y realizar recogida de muestras más allá de los 2.000 metros de profundidad, aunque si es debidamente adaptado puede trabajar hasta los 3.000 metros.

En total hay operativos en el mundo 22 unidades de este modelo de robots submarinos.

Cuenta con 6 motores, combina una gran potencia y una gran capacidad de carga que le permite llevar, además de seis tipos de cámaras, instrumentos de medición y toma de muestras.

En los últimos años se ha utilizado en varias ocasiones para la recuperación de material científico que se había perdido.

Uno de sus puntos fuertes es la capacidad que tiene para la toma de imágenes.

Está dotado con un potente sistema de iluminación de 17.000 lúmens de potencia (17 veces más que una bombilla de 100 vatios), y cámaras de elevadas prestaciones, una de ellas de alta definición (formato HD) y otra de muy baja luminosidad.

Para la toma de muestras cuenta con dos brazos manipuladores hidráulicos de precisión para la recogida de elementos sólidos y un sistema de succión para muestras líquidas y gaseosas. 

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