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Sin cortes publicitarios

Me han mandado un whatsapp que dice lo siguiente: “Esta noche, en prime time, La Sexta ofrecerá íntegra la entrevista entre Pedro Sánchez y Joe Biden, sin cortes publicitarios”. Teniendo en cuenta que el monólogo peripatético duró 29 segundos, no cabe ni el anuncio de Danacol. Los memes y las bromas se han hecho legión en la Internet. El ridículo es de tal calibre que hasta los chavistas hablan de España como un reino bananero y se ríen de su presidente, que no me explico todavía cómo se prestó a semejante ridículo. Mientras, 32 embajadores de España esperan destinos, con sus mandatos cumplidos. La ministra Laya no tiene tiempo de cambiarles la ubicación, pero no será por culpa de la peluquería: no la pisa hace siglos. A este Gobierno no es que le haga falta un baño de coherencia; sencillamente, le hace falta un baño. Jamás la izquierdona había caído tan en picado en materia de imagen, aunque no pretenda tampoco hacerle un canto a la derechona, que guárdenme un cachorro. Biden, que se ha alojado estos días en Ginebra, o por ahí, en una suite de 46.000 euros diarios, le hizo la cobra a Pedro Sánchez, en una nueva modalidad: la de poner los ojos en blanco y mirar al infinito. Qué bochorno. Ya no voy a escribir más del paseíllo torero, por si aburro a los desocupados lectores, pero es que no salgo de mi asombro. Mañana estaré al tanto, en La Sexta imaginaria, a la entrevista, que promete ser de lo más interesante -y breve- que hayamos visto jamás. España, la España eterna, la católica España que dejó de ser católica porque lo dijo Azaña, no tiene remedio. Ni lo tenemos, ni lo tendremos nunca. Ni Sánchez tampoco, que es una especie de Cojo Manteca de la política, aunque de momento sin romper farolas.

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