Después del paréntesis

Actitudes

Se explaya el PP con eso del drama patrio; que muestra a un partido histórico de España, el PSOE, sosteniendo a los independentistas y golpistas catalanes. Socialistas a la deriva. De donde los indultos sentencian a la democracia, según ellos; eso, no que un partido haya usado los mecanismos del Estado (como la policía) para […]

Se explaya el PP con eso del drama patrio; que muestra a un partido histórico de España, el PSOE, sosteniendo a los independentistas y golpistas catalanes. Socialistas a la deriva. De donde los indultos sentencian a la democracia, según ellos; eso, no que un partido haya usado los mecanismos del Estado (como la policía) para destruir u ocultar pruebas a la justicia por la corrupción, caro José María Aznar, divino Mariano Rajoy. Y es que, por la dicha razón, y dado que ellos son los que imponen los pactos, aquí solo una alianza es posible, esa que persiguió el gran Albert Rivera, cuando se cargó a un partido llamado Ciudadanos, y que nada más alude a las fuerzas constitucionalistas, PP-PSOE, como en la gran Alemania. Patria alarmada por este gobierno. Cosa (¡muy rara!) que no afecta a los obispos o las reputadas instituciones internacionales. Y es que lo que el dicho PP no deja ver es eso que se llama política, o lo que es lo mismo, la concordia y acciones en pos de solucionar problemas, no dejar morir las instancias por inanición (cándido Mariano Rajoy). Así caminan. Sin referéndum y atados al frentismo de la justicia española. A la cordura y a la democracia no alude la derecha. Por ejemplo, Cataluña pide un acto de democracia, un acto que la democracia ratifica: la dicha consulta en la que los que allí viven votarán (¡democracia!) si quieren o no quieren seguir perteneciendo al Estado español. Se aviene el asunto a lo antes dicho, hacer política, ir allí (como ocurrió y ocurrirá en Escocia) para convencer con razones que mejor unidos que separados. ¿Cómo sería posible esa actitud en el PP con su idea de Estado y su idea de democracia? Ponerle piedras a las votaciones. Todo movimiento de izquierdas que vaya en pro de definir a España en su singularidad multiforme arranca el disgusto de la derecha, que en este punto se mueve más por razones de VOX que lo que ella en sí habría de fundamentar. Eso nos queda. Y si es verdad lo que las encuestas dicen, que por tal discurso esa derecha ganará las elecciones, somos un país en trance, como me dijo una vez Antonio Tabucchi respecto de la Italia de Berlusconi. Atentos, pues, por si no flaquean. Por cierto, la prensa internacional informa (lo leí en el Washington Post) de que España ganó la Eurocopa. Imposible; sin Iago Aspas, Isco, Canales y sin Marcos Llorente en su puesto, no ganaremos ningún campeonato. Además, el entrenador no nos representa; tienen que renovarlo.