Superconfidencial

Gagá

Según la opinión de un ex médico del presidente norteamericano, Joe Biden, bajo su criterio el mandatario norteamericano está gagá. Ni siquiera cree que llegue al final de su mandato sin caerse por todas las escaleras ni tropezar con todos los muebles de la Casa Blanca. Si fuera verdad lo que la prensa cuenta que […]

Según la opinión de un ex médico del presidente norteamericano, Joe Biden, bajo su criterio el mandatario norteamericano está gagá. Ni siquiera cree que llegue al final de su mandato sin caerse por todas las escaleras ni tropezar con todos los muebles de la Casa Blanca. Si fuera verdad lo que la prensa cuenta que dice el doctor, Kamala Harris sería investida presidenta en un plis/plas, antes de que termine esta legislatura, en virtud de no sé qué enmienda. Tampoco sé lo que hay de verdad en todo esto, pero en el paseíllo de 29 segundos con el nuestro, yo noté a Biden como ido, no sé si por el rollo recibido, que lo aturdió, o por la propia mala salud del mandatario americano. En todo caso, tener el botón nuclear en las manos de un señor que está gagá se me antoja peligroso y hasta suicida. Uno tiende a creer que los grandes dignatarios mundiales poseen una mala salud de hierro, como decía el maestro González-Ruano. Pero no es así, todo quisque arrastra con sus achaques y con sus debilidades, se llame como se llame y haga lo que haga. Yo, por ejemplo, vi cómo Biden daba un traspiés al subir al Air Force One, intentando trepar al ritmo de un atleta por aquellas escaleras. Casi se mata. No le faltaba otra cosa al mundo sino que el presidente americano entrara a formar parte de la familia Gagá, cuyos miembros constituyen una especie de jubiletas activos, pero muy mermados de facultades, porque sencillamente son demasiado viejos para desarrollar ciertas actividades. Yo, por ejemplo, me he vuelto miedoso, sentimiento que no había experimentado nunca. Y Biden tiene cinco años más que un servidor, así que debe estar en las últimas, más cerca del asilo que de la política internacional. Esperemos que donde lo metan no haya sarna. Hagan algo, antes de que sea demasiado tarde.