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La Candelaria, en su peor momento de la pandemia: “Recibimos hasta 300 urgencias al día”

Natacha Sujanani, directora gerente, alerta de que la presión hospitalaria ya se nota en la planta de pediatría y la UCI pediátrica
Grave tras colisionar su patinete contra un coche
Hospital de La Candelaria. DA

La semana pasada el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria activó el plan de contingencia a la vista del aumento del número de pacientes que requerían hospitalización tanto por COVID como en otras patologías ante la “presión asistencial inusual para este periodo del año” en Urgencias, aseguró la directora gerente del Complejo, Natacha Sujanani, que desveló que “estamos recibiendo hasta 300 urgencias en una jornada”.

Sujanami reconoció que La Candelaria “está en el peor momento de toda la pandemia” por la presión asistencial derivada de la COVID-19, y, además, del resto de las patologías, al recibir a pacientes que requieren cuidados críticos, por ejemplo, que llegan a urgencias por accidentes. Y afirmó que han tenido que habilitar una quinta planta para pacientes con coronavirus y tres quirófanos con 10 camas para críticos.

“Estamos peor que el 31 de marzo de 2020, que fue el peor día de la primera ola con unos 126 ingresados, pero ni nos acercábamos a lo que tenemos ahora”, lamentó. Ayer por la mañana superaba los 163 pacientes ingresados por COVID, de ellos 23 en la UCI. Pero, además, la planta de pediatría y la UCI pediátrica está con bastante presión para esta época del año.

“Esto significa que se acaben suspendiendo consultas y los operaciones quirúrgicas para poder abasto, atender la presión asistencial y tener el personal y los espacios suficientes para poder dar cobertura a todos estos pacientes”.

El lunes por la tarde La Candelaria ya habilitó una quinta planta para ingresos de pacientes hospitalizados por coronavirus, mientras que en la UCI, ocupada por 23 pacientes COVID y que cuenta con 32 plazas, ha tenido que ampliarse a la Unidad de Reanimación y Cuidados críticos (REA) utilizada tras las anestesias al contar con camas con respiradores. En esta nueva UCI extendida en la parte del REA, se desplazaron a los pacientes no COVID que requieren ingresos críticos. Por otro lado, también se procedió el pasado lunes a cerrar tres quirófanos, para habilitarlos y montar 10 camas más para pacientes críticos “por si pudiéramos necesitarlas”.

Por tanto, esto ha conllevado la suspensión de las cirujías que no sean oncológicas o urgentes, “porque necesitamos no solo el espacio físico, sino el personal. Una cama crítica necesita personal experto que lo atienda”, un intensivista o en su defecto una enfermería altamente cualificada, y, además, esta presión coincide con las vacaciones. Ahora “todos estamos más cansados, faltan médicos y enfermeros aquí y en todo el país, el personal necesita descansar y también estamos colaborando con la vacunación. Al final, esto es a costa de doblaje de personal que se presenta voluntario y todo el esfuerzo durante la pandemia ha recaído sobre las mismas personas”, subrayó.

Sujanani apeló a la “responsabilidad individual” para salir de la crisis, “quedarse en casa si tiene síntomas, no relacionarse ni acudir a una fiesta”. “Los cribados y la vacunación son clave” para luchar contra la COVID.

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