El charco hondo

Lana

No vale ponerse de perfil, dejarlo correr o quitar hierro a lo que hierro tiene en la defensa del marco económico y fiscal que nos mantiene a flote, en los pulsos por las herramientas que históricamente han evitado que las Islas se vayan al fondo del mar. Claro que sí, hay que plantarse cada vez […]

No vale ponerse de perfil, dejarlo correr o quitar hierro a lo que hierro tiene en la defensa del marco económico y fiscal que nos mantiene a flote, en los pulsos por las herramientas que históricamente han evitado que las Islas se vayan al fondo del mar. Claro que sí, hay que plantarse cada vez que alguien, por acción, presión u omisión, tira el café sobre los instrumentos que nos han ahorrado el drama de pertenecer al club del tercer mundo. Hay que defender el REF, faltaría más. La hemeroteca eleva a la condición de realidad incontestable que el Régimen Económico y Fiscal ha sido incumplido -con madrileñas maneras- en incontables ocasiones; pero si lo vacilan o se lo saltan toca reaccionar, y plantar cara. Gobierno, oposición e instituciones, y la sociedad, en general, tienen razones de sobra para enfadarse y exigir que se restablezcan las reglas del juego -por ejemplo, y sin duda, la exigencia de que se apuntale el 80% de diferencial para las producciones audiovisuales-. Ahora bien, no basta con enfadarse. Los puñetazos sobre la mesa son tan inevitables como insuficientes. Hay que hacer ruido, pero sin olvidar que la meta (conseguir que se atienda a lo que está pidiéndose) requiere altas dosis de pragmatismo, un baño de realidad, una actitud ajedrecística, medir las fuerzas y actuar en consecuencia, tener conciencia de los límites, evaluar los riesgos y, finalmente, concluir que también esta vez debe agotarse la política -intentarlo por tierra, mar y aire- antes de plantearse el comodín de la Justicia; entre otras cosas, y sobre todo, porque tiene esto toda la pinta de que en el Tribunal Constitucional lo tenemos perdido. No juguemos a perder. Movamos las piezas para ganar, manióbrese con más realismo que pasión, tirando de pragmatismo; con firmeza sí, pero también con cabeza, estando a las nueces y no al estruendo. Acudir al Tribunal Constitucional es un derecho del que podemos salir torcidos, trasquilados. Ir por lana exige una actitud más cerebral que intestinal, de ahí la oportunidad de mostrarse firmes pero sin dinamitar los puentes que se pretenden cruzar. Canarias tiene en el sector audiovisual la actividad complementaria al turismo capaz de generar miles de empleos, bajo ningún concepto las Islas pueden permitirse perder ese tren, ni que otras comunidades autónomas se suban en igualdad o en condiciones parecidas. El diferencial hay que defenderlo porque es fuero, una línea que no debe cruzarse por ésta o aquel ministro; pero debe pelearse con cabeza, no a cabezazos ni precipitando el recurso del TC, no sea que yendo por lana salgamos trasquilados, peor de lo que entramos, por la puerta de atrás.