Superconfidencial

Vergüenza

Estoy asustado de la basura que se emite en la televisión de España. En un país de pícaros irredentos, como es el nuestro, están triunfando programas donde la gente se destroza una a otra y vende sus miserias al mejor postor. Tertulianos que son auténticos analfabetos funcionales controlan la pseudo vida social del país, fomentan […]

Estoy asustado de la basura que se emite en la televisión de España. En un país de pícaros irredentos, como es el nuestro, están triunfando programas donde la gente se destroza una a otra y vende sus miserias al mejor postor. Tertulianos que son auténticos analfabetos funcionales controlan la pseudo vida social del país, fomentan entre ellos una rivalidad insana y atontan a la muchedumbre espectadora, dando una idea del escaso o nulo nivel intelectual de la audiencia. Ha caído en un pozo sin fondo la programación de alguna cadena
–como Tele 5- que ofrece a sus espectadores una bazofia televisiva que sinceramente me preocupa. Y que le debe ser muy rentable publicitariamente hablando, porque el canal no se rinde. El contenido de estos programas excede la más mínima exigencia del buen gusto y se extiende sin control por una sociedad asilvestrada, convertida en analfabeta y sociológicamente digna de estudio. España está a la cola de Europa y no existen -en los directivos de algunos canales- intenciones de hacer a los españoles más cultos. Yo creo que si se realizara un estudio comparativo de las cadenas de televisión europeas quedaríamos fuera de control; lo digo rotundamente, aun sin conocer la totalidad de lo que se emite por los canales del continente. Es que lo que se ofrece en España, con sus excepciones, no puede ser peor. El asunto se hace más peliagudo cuando se eleva a la categoría de reinas y princesas del pueblo a gente de escasa o nula cultura, que se regocija -tal como las ministras- cuando inventan palabros y expresiones gramaticales hilarantes que son coreadas por la multitud espectadora y reídas como gracias. Nos hemos cargado la posibilidad de conseguir una España culta en unos tiempos muy difíciles, propensos a escapar de la realidad a fuerza de programas que no aportan nada a la sociedad española. Y me da que la cosa va para rato, dado el éxito.