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Casado exige a Sánchez desde El Hierro más medios ante la “avalancha” de inmigrantes, que “va a empeorar”

El líder nacional del PP denuncia que el Ministerio del Interior ha hecho de Canarias "un tapón" que desborda los servicios sociales y genera inquietud en la ciudadanía, "porque muchos migrantes vienen contagiados de COVID y con otras enfermedades"
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante su visita a la isla de El Hierro. EP
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante su visita a la isla de El Hierro. EP

Un cayuco con más de 30 inmigrantes a bordo fue localizado ayer por el pesquero Sueños a unas 245 millas al suroeste de El Hierro, cuando Pablo Casado clamaba contra la pesadilla de la “avalancha” que se cierne sobre Canarias. El presidente del PP visitó el centro de acogida provisional en La Frontera, donde reiteró sus acusaciones de “buenismo demagógico” contra el Gobierno de Pedro Sánchez, que, a su juicio, genera un “efecto llamada”, con “devoluciones en caliente y en frío”.

Casado augura (es un secreto a voces) que la situación va a empeorar ante la previsible mejora de la navegabilidad del agua a partir de septiembre. África, sumida en la ruina económica a causa de la pandemia, es una bomba migratoria en la actualidad. Y mencionó el problema añadido de los 2.700 “menas, menores no acompañados”, para el que reclamó “una solución urgente”. Acusó al Ministerio del Interior de hacer del Archipiélago “un tapón”, con la consecuencia de que “se desbordan los servicios sociales” y “hay inquietud entre la ciudadanía”.

En este escenario, el líder del principal partido de la oposición se echó las manos a la cabeza: “Cómo es posible que el [Servicio Integrado de Vigilancia Exterior] SIVE, que costó 6 millones en 2018, siga empaquetado en Lanzarote, cuando existe una realidad tan cruda como los 450 muertos contabilizados en aguas del Atlántico en los últimos meses, 60 niños y más de 150 mujeres”, que recordó es la ruta más peligrosa del mundo.

En tales circunstancias, Casado apeló a la colaboración con los países de origen, para que quienes “se juegan la vida en ataúdes flotantes”, no acaben siendo “instrumentalizados y explotados por mafias”, así como con Frontex. También invocó la solidaridad del resto de las comunidades autónomas y planteó un incremento de los medios sociales y sanitarios.

Los datos estadísticos no son cifras que se rifan, sino la constatación de una tendencia que confirma las sospechas. La llegada de inmigrantes a España de manera clandestina alcanzó las 18.443 personas entre el 1 de enero y el 15 de agosto; 8.222 de ellas, por vía marítima a Canarias, que dobla el indicador del año anterior (3.364). En todo el país supone un aumento de un 54,1% con respecto al mismo espacio temporal de 2020, cuando fueron 11.967 las contabilizadas. Entre los que entraron por mar, 8.222 arribaron a Canarias, más del doble que en igual periodo del año anterior (3.364). Otras 8.246 personas desembarcaron en las costas de la Península y Baleares, un 16,1% más que el año precedente.

Más allá de los números, al menos 428 personas habían perecido en el intento hasta el 20 de agosto. Este miércoles, el naufragio de una lancha dejó tres muertas y varios desaparecidos frente a Lanzarote.

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