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Con volcánico entusiasmo

Recibo un meme, dirigido al presidente: “Ángel Víctor, dos plagas más y apareces en la Biblia”. El presidente del Gobierno, durante su breve estancia en el cargo, ha tenido que soportar incendios, inundaciones, dos volcanes; no se puede pedir más. Aún en la desgracia, hay que dar pábulo al humor. Fátima, locutora de la autonómica […]

Recibo un meme, dirigido al presidente: “Ángel Víctor, dos plagas más y apareces en la Biblia”. El presidente del Gobierno, durante su breve estancia en el cargo, ha tenido que soportar incendios, inundaciones, dos volcanes; no se puede pedir más. Aún en la desgracia, hay que dar pábulo al humor. Fátima, locutora de la autonómica cosa, en una circunstancia que se estima como de necesidad extrema, tras horas a pie de micro, dijo, y salió en antena: “Yo me voy a mear”. Es normal, no podía más. Quien no anduvo listo fue el tipo -o la tipa- del sonido: tenía que haberlo cortado antes. Pero el Oscar se lo lleva una locutora de La Sexta, que pidió a las personas “con conocimientos” que telefonearan a los bomberos de La Palma para aconsejarles cómo apagar el volcán. Lo juro, yo lo escuché, me lo mandaron por WhatsApp. También me dio miedo la llegada de Sánchez. Es como si me dijeran que Pepe Vélez va de voluntario a Cumbre Vieja. Mejor me voy a casa de Puigdemont, en Waterloo, a pasar el resto del mes. El volcánico entusiasmo de algunos colegas en el relato de la erupción me ha puesto los pelos de punta. Nunca he oído tanto disparate junto. En una entrevista a Luis Ortega, uno de los mejores periodistas y escritores canarios, la locutora de la Autonómica dijo que se había enterado en ese momento de que Luis era palmero. ¿Tan pronto nos han olvidado? ¿De dónde sale toda esa gente? ¿Por qué suprimirían el servicio militar, Auxilio Social, la Sección Femenina, la adoración nocturna, Acción Católica y las campañas de alfabetización? No se lo tomen al pie de la letra, pero es que aquí los chicos y las chicas ya no saben quién es quién y tampoco conocen a los que han sido y todavía son. Me quedo perplejo y sé que por mucho que yo me queje las cosas no se van a arreglar.