el charco hondo

Monólogo

Contagios, estadísticas hospitalarias, fallecidos, variantes e incidencias, aforos, niveles o certificados han quedado sepultados por el volcán, de ahí que, sin transición, de golpe, por decreto, hayamos sustituido ese monólogo por el siguiente. La pandemia ha enmudecido, las lenguas están en otra conversación, han acampado en otro monólogo, de erupciones, temblores, sacudidas, magma o reactivaciones. En cafeterías, oficinas, celebraciones familiares o reuniones de amigos el guión ha cambiado, también la partitura argumental, los comentarios, las hipótesis o las teorías de los expertos de barra o sobremesa. Epidemiólogos espontáneos han sido sustituidos, y expulsados, por vulcanólogos sobrevenidos. Las voces autorizadas de la pandemia se han esfumado, cediéndoles el asiento de la academia a los expertos y traductores de la siguiente catástrofe, del volcán. También la política ha sido engullida por los ríos de lava, atrapada en el monólogo, silenciada por las erupciones la gestión de otros asuntos que (con las facturas del volcán en el epicentro de la agenda, amén) no pueden acabar en el trastero de los objetos perdidos. El monólogo del volcán debe abrirse, transformarse, permitir la recuperación de otros argumentos, hacer un hueco a otras tareas inaplazables, a otros debates, procesos y objetivos que Gobierno, cabildos y ayuntamientos tienen sobre la mesa de negociación y programación. Cuando el país vuelva a lo suyo, al sota, caballo y rey de la actualidad de allá, a los canarios nos tocará mantener el foco y la lupa sobre los planes de rescate y reconstrucción que La Palma se merece; ahora bien, el monólogo no puede dejar aparcado el trabajo que debe hacerse -y sin demora, en el conjunto de las Islas- en otros ámbitos de negociación y decisión, qué decir de los presupuestos de allá y acá, de la gestión de ayudas y fondos, de la recuperación económica, de la resurrección de miles de empresas y profesionales, de la conectividad o de las reformas, giros y apuestas que deben concretarse con el final de la pandemia. Inmigración. Dependencia. Listas de espera. Normalización o reformas del día a día de la salud pública, y de la enseñanza. Infraestructuras. Inversiones. Pasar de los eslóganes a los hechos con la agilización del elefante administrativo -acelerando, entre otras cosas, el regreso de los funcionarios virtuales a la presencialidad del resto de los mortales-. La Palma va a requerir esfuerzos cuando muchos crean que ha finalizado una crisis que durará años; pero, lejos de quedar sepultada por el monólogo, la agenda canaria debe recuperar espacio, debate y conversación, despacho, micrófono y calle.

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