superconfidencial

Puesta de largo

El otro día, en Madrid, asistí a la puesta de largo de una editorial tinerfeña, Kinnamon, que ha colocado en el mercado interesantes títulos. El viernes pasado presentó en Madrid uno de los últimos, La clave de Birmingham, de Jesús Martínez Frías, un verdadero especialista en la astrobiología. Javier Cacho, autor del prólogo, dice del […]

El otro día, en Madrid, asistí a la puesta de largo de una editorial tinerfeña, Kinnamon, que ha colocado en el mercado interesantes títulos. El viernes pasado presentó en Madrid uno de los últimos, La clave de Birmingham, de Jesús Martínez Frías, un verdadero especialista en la astrobiología. Javier Cacho, autor del prólogo, dice del autor que “plantea la posibilidad de nuevas estructuras sociales y nos invita sutilmente a reflexionar en el mundo de las emociones y los sentimientos”. La conferencia de Jesús Martínez Frías, cercano a la NASA y a otras agencias espaciales, que adiestra astronautas y que ha escrito sobre ciencia, sobre ficción y sobre tantos aspectos humanos, metido todo en una coctelera, fue toda una exhibición de erudición. La editorial Kinnamon está presidida por el notario de Santa Cruz José Javier Soto, cuyo equipo se esforzó porque pasáramos dos días madrileños muy interesantes. Por cierto, Madrid está precioso, animado y desinhibido, que en época de pandemia no sé si será bueno o malo. Era la primera vez que me liberaba del cautiverio doméstico al que he estado sometido durante más de año y medio (mi último viaje había sido a Sevilla y Huelva, y vuelta en barco, justo el día anterior al decreto de reclusión domiciliaria por la pandemia). Kinnamon se presentó en la Feria del Libro, organizó un acto en la Casa de Rusia en el que se habló de Agustín de Betancourt y presentó el libro de Jesús Martínez Frías en el Planetario, que es un lugar hermoso que yo no conocía y que pertenece al Ayuntamiento de Madrid. Por cierto, la organización del viaje, fantástica; y aquí habría que citar a David Labrador y a Juan Antonio Inurria, por hacer justicia. Estos dos días me han servido para despejar mi cabeza, atormentada a veces por nimiedades infantiles y miedos inverosímiles, y para pasar buenos ratos con algunos amigos. Enhorabuena a Kinnamon.