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Torres toca la ‘flauta socialista’ para convencer a Casimiro Curbelo de que regrese al PSOE

J.B / Agencias

Casimiro Curbelo ha dicho más de una vez que a él le sigue palpitando el alma socialista. De hecho, así se denomina la escisión insularista que fundó en 2015, cuando el PSOE se opuso a que se presentara de nuevo a la presidencia del Cabildo de La Gomera. Por si le queda la magua, el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, le ha abierto las puertas para que vuelva a militar en su antiguo partido. O al menos, para que la Agrupación Socialista Gomera encuentre algún tipo de alianza con el PSOE. “Es un referente en La Gomera y en Canarias, y si es posible ese retorno, pues magnífico”, afirmó ayer Torres, que tuvo una mañana radiofónica, primero en la SER y luego en la COPE.

Torres aspira así a ampliar la mayoría socialista en el Parlamento. Y, de paso, deja otro mensaje implícito: si Curbelo decide no integrarse y opta por rescatar a los ‘restos’ de otras formaciones políticas para formar su proyecto paninsular, será porque quiere, no porque los socialistas no se lo hayan puesto fácil. De hecho, Torres afirmó ayer que los partidos “se equivocan”, en relación a las desavenencias que hubo entre el PSOE y Curbelo, que comenzaron en 2011, después de que el líder de ASG, entonces senador del PSOE, tuviera un incidente con la policía tras una discusión en un local nocturno de Madrid, y que explotaron definitivamente en 2015. En ese camino de idas y venidas, Torres recordó que el actual delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, y el secretario de Organización de los socialistas canarios, Jorge González, fueron expulsados del PSOE por apoyar una moción de censura en el Cabildo de La Palma contra el criterio de la dirección regional. Y que ahí están de nuevo, tan del partido como Indalecio Prieto.

Torres lanzó este mensaje coincidiendo con las tensiones que está produciendo en el Gobierno regional el proyecto del Puerto de Fonsalía. Ayer, el propio Curbelo afirmó a la Agencia EFE que “o bien lo hace este Gobierno o el que entre”, y afirmó que fue un error paralizar la ampliación del Muelle de Agaete, un proyecto descartado por el Gobierno del Pacto de Progreso tras una fuerte movilización de la ciudadanía de Gran Canaria que supuso un precedente en la lucha por la conservación ambiental en las islas y un contraste considerable con la política de ‘oídos sordos’ de CC durante las movilizaciones contra el Puerto de Granadilla en la primera década del siglo. “No es razonable que en planificación estratégica como Agaete y Fonsalía se cambie de posición un día sí y el otro también con el argumento de que se oponen los ciudadanos. ¿En qué planificación se trabaja entonces?”, se preguntó Curbelo, quien criticó “la escasa visión política de algunos, que no tienen presencia institucional ni se le espera en otras islas”.

No explicitó a quién se refería, pero lo cierto es que Nueva Canarias, socio de Curbelo en el pacto regional, ha pasado, en un par de meses, de apoyar esta infraestructura en una PNL presentada en el Parlamento autonómico a oponerse tajantemente. La postura definitiva de los socialistas, anunció Torres ayer, está pendiente de que los técnicos de la Administración certifiquen definitivamente si la la declaración de impacto ambiental ya ha caducado, como defiende el consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena, o si cabe salvarla. Y también pesará el debate que tengan los socialistas sobre el tema en la ponencia de su congreso regional.

Durante su maratón radiofónica, Torres fue razonablemente optimista sobre la situación que se abre tras la vacunación y la llegada de fondos europeos para transformar la economía canaria, alabando los esfuerzos de la sociedad isleña durante la pandemia. Sobre la situación migratoria, afirmó que es “inasumible” que Canarias pueda gestionar la tutela de los 2.500 menores que hay ahora en las Islas. Y afirmó que pedirá a la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, de visita a las Islas esta semana, una fórmula legal para la distribución de los menores en el conjunto del Estado, sin tener que esperar a la “solidaridad” de las otras comunidades, reacias a menudo a colaborar.


No cree Torres que nuestra situación sea comparable a la de Ceuta, donde entraron casi 10.000 menores en un territorio de 15 kilómetros cuadrados donde viven 80.000 habitantes. Aunque reconoció que las calmas en el mar hacen prever numersas llegadas de migrantes en los próximos meses, con perfiles cada vez más vulnerables: más mujeres y niños. Sin embargo, cree que estamos mucho mejor preparados para afrontar eventuales complicaciones, con recursos alojativos en prácticamente todas las Islas. Y recordó que se siguen produciendo derivaciones y tránsito de migrantes hacia la Península. Actualmente, aseguró, solo quedan 1.900 de los llegados por mar. Tampoco se olvidó de criticar a quienes juegan con “los muertos y el drama” para fortalecer su posición porque no es, dice, “un tema para hacer política”. Pero las soluciones en materia migratoria europea llevan años atascadas, sin vías flexibles y seguras para emigrar o huir de conflictos terribles. Demasiado parche. Eso no lo dijo Torres. Pero es el día a día.

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