El Charco hondo

Alcalá, 15

Su aterrizaje en la primerísima línea de los asuntos de Estado, coincidiendo con la negociación de los presupuestos generales o con la exploración de puntos de encuentro con el PP -en particular- y con la oposición -en general- alimenta el efecto óptico de que Héctor Gómez es portavoz del grupo socialista en el Congreso de […]

Su aterrizaje en la primerísima línea de los asuntos de Estado, coincidiendo con la negociación de los presupuestos generales o con la exploración de puntos de encuentro con el PP -en particular- y con la oposición -en general- alimenta el efecto óptico de que Héctor Gómez es portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados hace meses o años, cuando lo cierto es que apenas lleva pocas semanas. De ahí que, pese a ese espejismo de permanencia en su recién estrenada responsabilidad (provocado por su omnipresente debut sobre la escena principal), en el desayuno informativo que Gómez protagonizó ayer en Madrid oliera a presentación en sociedad de quien, después de muchísimo tiempo formando parte del restringido círculo de Pedro Sánchez, ha oficializado -con galones y mando en plaza- su presencia en el núcleo duro del presidente del Gobierno. El precio que ha tenido que pagar alguien como él, poco amigo del ruido, ha sido cruzar la línea que separa la discreción de la exposición, adentrándose -ahora sí, de lleno- en el campo minado de los medios y sus placas tectónicas. Ayer, durante su intervención, el portavoz parlamentario se mostró y habló como suele hacerlo delante o detrás de las cámaras, sin dobles discursos, con idéntico argumentario cuando lo verbaliza en público o privado, firme, escasamente dado a los paños calientes o a las proclamaciones ambiguas, sin edulcorantes pero empeñado en tender puentes incluso con aquellos que no quieren cruzarlos; así se explica que en pocas semanas haya logrado el objetivo de sembrar o reforzar su relación con interlocutores de todos los grupos parlamentarios, sin líneas rojas, sin una sola excepción, ni una. Entró el portavoz en Alcalá, 15 con los ecos del congreso del PSOE retumbando en el Casino de Madrid (un cónclave, este último fin de semana, que Pedro Sánchez, con otro perfil desde que se sacudió a Iván Redondo, aprovechó para dejar de ser un outsider a ojos de los elefantes del partido). Antes, durante y después de intervenir, Héctor Gómez se mostró ante los asistentes tan contundente como afable, dando voz a un discurso abierto al diálogo con puntos de partida que considera irrenunciables. Con su cargo sin apenas desembalar, el socialista canario con más peso en Moncloa se mueve con un desparpajo que la prensa está recibiendo de buenas. Nunca entra en descalificaciones porque sabe que no hay puente que resista las heridas que, con la política como paraguas, se abren en las relaciones personales. El portavoz socialista en el Congreso acaba de aterrizar, y pinta que habrá Héctor Gómez para rato.