La columna

Canarias: dos tazas de centralismo

En esas islas a las que encima llaman menores suena a pitorreo oír hablar de descentralización con acento canario

Sede de Presidencia del Gobierno de Canarias en Las Palmas de Gran Canaria. DA

“…los que tiene enfrente son sus adversarios; los enemigos los tiene aquí, en su propio partido”

Winston Churchill

Tiene su guasa oír a políticos canarios abogar por la descentralización. Justo aquí, en unas islas donde el arte de la centralidad se ha elevado a un nivel tan superior que es por duplicado.

Esta Comunidad Autónoma es la única donde si no querías capital, tienes dos, y las dos pisotean por igual al resto del Archipiélago, negándoles el pan que supondría ceder sedes institucionales a unas Islas a las que, encima, se les suele tildar de menores.

Dice el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, que el IGN debería venirse a Canarias, cuando ni siquiera asume el Involcan, que sufraga íntegramente el Cabildo de Tenerife.

Cuando la consejería de Agricultura esté en La Palma, la de Transición Ecológica en El Hierro o la de Asuntos Sociales en Fuerteventura, igual empezamos a tomar en serio lo que, hoy en día, solo suena a mera ocurrencia…

El derbi

Allá mueven feroz pelotera los representativos mientras en un costado de Canarias se ahogan por centenares y en el otro un volcán siembra de ruina el lugar. Sirva el ocio como narcótico entre tanto sufrimiento.