Tribuna

“El inolvidable Adán Martín y Cabo Verde”, por Dulce Xerach Pérez

Cada año cuando se acerca el mes de octubre (Adán murió hace 11 años, el 10 de octubre de 2010) un grupo de amigos y colaboradores nos organizamos para preparar algo que siga recordando la persona tan excepcional que fue, y el trabajo tan poco común que hizo, y el hondo calado que dejó en […]

Cada año cuando se acerca el mes de octubre (Adán murió hace 11 años, el 10 de octubre de 2010) un grupo de amigos y colaboradores nos organizamos para preparar algo que siga recordando la persona tan excepcional que fue, y el trabajo tan poco común que hizo, y el hondo calado que dejó en cada uno de nosotros, pero este año se nos adelantó el primer ministro de Cabo Verde, que propuso a su Gobierno rendir homenaje a quien, siendo presidente del Cabildo de Tenerife primero, y del Gobierno de Canarias después, siempre hizo todo lo que pudo por ayudar a un archipiélago que él consideraba hermano del nuestro.

Tomada esa decisión por el primer ministro caboverdiano, es a través de Alexander Monteiro, actual ministro de Industria Comercio y Energía, y que fue muy amigo de Adán, quien me escribió un wasap. Este wasap me llegó el 6 de agosto, y en el mismo me preguntaba cómo vería la familia de Adán esta idea del primer ministro caboverdiano. Inmediatamente llamé a Pilar, su viuda y su compañera de vida más íntima, que por supuesto se mostró encantada. Llamé también a los hijos de Adán, a su hermana Asunción, a varios sobrinos y, por supuesto, se lo conté también a su hermano Fernando. Como era de esperar, no solo estábamos todos de acuerdo, sino emocionados por el gesto de Cabo Verde, así que le escribí a Monteiro que toda la familia estaba muy feliz y muy honrada y que le agradeciera en nombre de todos nosotros a su primer ministro ese gesto tan bonito y generoso con Adán.

A partir de ahí empezamos a cruzarnos wasaps, emails, llamadas y por fin Pilar, porque, si dicen que en Canarias tardamos en tomar decisiones, ni les cuento en Cabo Verde, fue quien se puso al mando y consiguió cerrar las fechas. El homenaje a Adán tendrá lugar en la isla de Boavista entre el 13 y el 16 de noviembre.

Quienes no conocieron de cerca de Adán Martín se preguntarán por qué otro país como Cabo Verde quiere rendir homenaje a un político canario después de tantos años de su marcha de la política en 2007. La respuesta es que allí, como aquí, tampoco le han olvidado. Adán estuvo muy ligado a ese archipiélago no solo mientras estuvo en política, sino también después, hasta su muerte en 2010, y tiene una historia muy curiosa con ese país que es desconocida en Canarias. Él veía ese archipiélago como unas islas hermanas, más pobres que Canarias, y quería que afrontaran su desarrollo turístico sin cometer los errores y excesos que habíamos cometido en muchos lugares y paisajes de Canarias. Por eso visitó muchas veces Cabo Verde, habló con todos los que estuvieron dispuestos a escucharle y les transmitió ideas de futuro de tan hondo calado que aún no le han olvidado.

Voy a contar lo que al menos a mí me parece más curioso de su historia con ese archipiélago, y es que cuando Adán dejó la política en 2007 empezó a pensar, con la misma ilusión de siempre, qué proyectos iba a emprender ya desde el mundo privado, y después de darle muchas vueltas (así era él), decidió que le gustaría hacer algo en Cabo Verde. Al año siguiente surgió por casualidad una oportunidad. Una empresa pública del Gobierno de Cabo Verde denominada SDTIBM, que era la responsable del desarrollo turístico de las islas de Boavista y Mayo, había convocado un concurso abierto internacional para contratar los servicios de la planificación urbana y turística de una zona, llena de playas maravillosas, en el sur de Boavista. Adán, al enterarse del concurso, se puso manos a la obra: reunió a un grupo de amigos, entre ellos los de la empresa Galileo, pero también implicó a su hermano Fernando, como arquitecto en el que siempre confió. Por supuesto, a Pilar la metió de cabeza en el equipo, porque él sabía que tras tantos años llevando turismo era una experta, y sigue siéndolo, en turismo, especialmente en turismo de territorios insulares. Incluyó también a un jovencísimo aparejador a quien no conocía de nada, Ignacio Álvarez, pero con quien yo le pedí que se reuniera y, siendo este chico inexperto en todo, algo le vio Adán que en esa reunión le preguntó si se unía al equipo que estaba organizando, y más gente de la que por desgracia no recuerdo sus nombres. Por supuesto, a mí también me implicó como abogada, para que descifrara los pliegos del concurso, y para que si ganábamos, yo fuera quien redactara, una vez diseñada la planificación, los oportunos reglamentos y normativa. Y así fue como ese grupo heterogéneo, diverso, de distintas disciplinas y nada ortodoxo, unidos solo por la amalgama de Adán, nos presentamos a ese concurso público y resultó que lo ganamos.

Y así fue cómo en 2008 nos fuimos todos para Cabo Verde y empezamos a trabajar allí, llegamos a trabar amistad con muchos técnicos y especialmente con el ingeniero Alexander Monteiro, que era un técnico de la SDTIBM, con el que llegamos a tener tanta confianza que entre nosotros de broma le llamábamos Monti (aunque Adán siempre le llamó Monteiro). Trabajamos muchísimo, siguiendo el ejemplo de Adán, que después de haberlo sido todo en la política de Canarias tenía, como cualquier ciudadano más, una actitud de trabajar persistente, incansable y poniéndose siempre en igualdad de condiciones, como un miembro más del equipo. Creo que se sintió libre al poder hacer un trabajo que no le obligaba a estar debajo de los focos y del escrutinio de todo el mundo, creo que fue feliz en aquella experiencia de Boavista, y nos contagió esa felicidad a todo el equipo. Después de mucho trabajo terminamos un encargo para esa zona sur de Boavista, para la que Adán pensó en absolutamente todos los problemas que el sur de esa isla iba a tener no solo ese año, ni solo turísticamente, sino que pensó, como hacía en Canarias, a largo plazo y tras un largo, profundo, extenso y serio análisis y diagnóstico.

Han pasado muchos años desde entonces, concretamente 13 años, y, curiosamente, ni Fernando Menis, ni Pilar Parejo, ni yo hemos podido despegarnos de Cabo Verde y seguimos trabajando allí, apostando por que ese archipiélago tenga el mejor futuro posible. Con el paso del tiempo, Monteiro, Monti en mi móvil, llegó a ministro y siempre mantuvo el contacto con la familia de Adán y ahora el Gobierno al que él pertenece le rinde homenaje.

Intenté escribir este texto como un texto más impersonal, como una nota de prensa, pero no pude, siempre que escribo sobre Adán recuerdo tantas anécdotas, tantas conversaciones, tanta cercanía, tanto que aprender de él, tantos recuerdos, que termino escribiendo en primera persona.