sucesos

Estafan cerca de un millón y medio de euros mediante la venta de móviles baratos

La Policía Nacional desmantela otra red digital de timos que, operando desde Benin, deja unas 200 víctimas europeas, muchas de ellas españolas y no pocas en las Islas

En lógica consecuencia con los tiempos que corren, la ciberdelincuencia sigue en alza a un ritmo tan llamativo como el reflejado por los recientes datos de Interior, donde se cifraba en un 32% el aumento de este tipo de delincuencia solo durante el año pasado. Sin embargo, la ciudadanía sigue siendo ajena -en su mayoría- al creciente riesgo de acabar sufriendo sus efectos, lo que, sin duda, facilita el trabajo a este tipo de delitos.

Un buen ejemplo de ello ayuda a comprender cómo, desde Benín, una red de estafadores vía internet presuntamente estafó cerca de un millón y medio de euros de más de 200 víctimas (todas europeas y buena parte españolas) y que agentes de la Policía Nacional acaba de desarticular gracias a un servicio, desvelado ahora, donde se arrestó a un total de 45 personas, entre ellos los principales miembros que operaban en España como captadores directos de las ‘mulas’. Concretamente, las detenciones se practicaron en Las Palmas de Gran Canaria, Alicante, Almería, Avilés, Oviedo, Ciudadela, Cornellá de Llobregat, Vilanova y la Geltrú, Cádiz, Santander, Castellón, Córdoba, Granada, La Coruña, Lugo, Vivero, Madrid, Málaga, Murcia, Palencia, Salamanca, Sevilla, Toledo, Valencia, Bilbao y Zaragoza.

Las investigaciones comenzaron en 2019, cuando los agentes detectaron la existencia de un grupo criminal internacional asentado en Benín, desde donde dirigían sus actividades en diferentes países, sobre todo en España, Alemania, Austria, Francia y Polonia.

La estafa consistía en crear webs fraudulentas para ofertar productos informáticos, electrónicos y de telefonía a un precio inferior al del mercado, pero el pago debía realizarse por transferencia bancaria a cuentas de las personas que ejercían de ‘mulas’. Una vez que los datos bancarios de las víctimas acababan en poder de la red, se les chantajeaba para que abriesen otras cuentas y pidieran tarjetas de crédito que tenían que enviar a Benin. Con el tiempo, las víctimas recibían grandes cantidades frutos de otras estafas, pero se quedaban con una comisión, por lo que pasaban a integrarse en la red criminal.

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