superconfidencial

Qué noche la de aquel día

El 23F de 1981 dirigía yo este periódico, en ausencia del director titular, que se encontraba en Madrid. Almorzaba en La Riviera con Paco Afonso, paz descanse, y Salvador García, cuando el policía que hacía de chófer de Paco entró en el restaurante, con la cara demudada, y nos dijo: “Han asaltado el Congreso”. Paco y Salvador salieron pitando para el Puerto -Paco era alcalde- y yo me dirigí al periódico, donde me encontré con una redacción desorientada. El presidente del Diario, Pedro Modesto Campos, estaba en Bruselas. Leopoldo Fernández, director titular, en Madrid. González del Yerro, capitán general y acaso de acuerdo con los golpistas en los primeros momentos, en el palacio de Capitanía. Un jeep con militares fue estacionado en la esquina del Pilar con Santa Rosalía, cerca de la sede del periódico, “para protegernos”. Me senté frente a la Olivetti y escribí un editorial en defensa de la libertad y la democracia, cuando todavía no sabía si nos podían fusilar o si estos dos conceptos constitucionales iban a triunfar. Y triunfaron. Dijimos en ese editorial lo que sólo El País y algún periódico más se atrevieron a publicar. Los otros periódicos de Madrid y Barcelona callaron hasta que Tejero y sus guardias salieron del Congreso. Nunca recibí ningún reconocimiento, ni falta que me hace. Más tarde me echaron del DIARIO DE AVISOS por defender a unas pobres prostitutas violadas a punta de fusil, en un cuartel de artillería de costa. Quisieron formarme consejo de guerra. Años después estoy aquí, en esta nueva y maravillosa etapa del periódico, aunque sea desde fuera, porque Lucas Fernández, que es mi amigo desde que él era un niño, lo quiso. Ahora que venga cualquiera a llamarme facha o a cuestionar mi lucha por la igualdad de género y mi posición en la defensa de la dignidad de la mujer. Me he jugado el cogote por la mujer y por la democracia.

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