El charco hondo

Socialistas de acá (y 2)

En política, como en fútbol, si pierdes la posesión del balón estás condenado a correr detrás de los jugadores del equipo contrario, lo que obliga a un esfuerzo tan brutal como poco lucido, básicamente porque al fútbol, y a la política, se juega con pelota. Claro que no basta con tener la posesión -como se […]

En política, como en fútbol, si pierdes la posesión del balón estás condenado a correr detrás de los jugadores del equipo contrario, lo que obliga a un esfuerzo tan brutal como poco lucido, básicamente porque al fútbol, y a la política, se juega con pelota. Claro que no basta con tener la posesión -como se ha encargado de demostrar el Barça reciente-. Hay que meter goles, pero no en propia puerta. La centralidad de la política se resume en esa ecuación, tener el balón, meter goles, y que no te los metan los adversarios, ni los propios. Cuidarte, como debe hacerlo Ángel Víctor Torres, en tanto secretario general o presidente, de no caer en el espejismo de considerar suficiente la posesión de balón -posición del poder, institucional y presupuestario-. Los congresos insulares de los socialistas canarios (ojo con el de Tenerife) marcarán en buena medida lo que ocurra antes y después de 2023 -¿apoyará la dirección regional la candidatura de Carolina Darias al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria?-. Torres debe ser consciente de que los dieciocho meses que quedan para las urnas lo pueden apuntalar o debilitarlo, depende. Los errores propios, o de los propios, podrían desbaratar el relato emocional que envuelve a un presidente al que las sucesivas catástrofes han tenido con el uniforme de comandante en jefe. Un blindaje emocional -nadie discute que el presidente cae bien, que no es poco- que a partir de ahora cederá el paso a balances más estadísticos que emotivos. Más pronto que tarde los socialistas canarios deberán demostrar que las cosas han cambiado o, siendo más precisos, tendrán que cuantificar en qué ha mejorado la realidad de estas Islas con el PSOE al frente. Y luego está la economía, tan dada a reescribir las encuestas de intención de voto cuando el bolsillo aprieta, y tanto que está encogiéndose con una inflación galopante, con los contagios enfriando la recuperación y la generación de empleo (la resurrección de los sueldos perdidos) o con la cesta de la compra empezando a asustar, y enfadar, a millones de contabilidades familiares. Los socialistas canarios llegan con ventaja al enero preelectoral, pero tienen mil razones para cruzar los dedos. Ahora que tienen una baza en Moncloa, con Héctor Gómez en el equipo de los fontaneros estelares del presidente, deben rentabilizar esa carta para que les cunda en los ministerios. Volviendo a la crónica de Jesús Maraña -Al fondo a la izquierda-, más vale a los socialistas canarios atar en corto a los propios para no dar ventaja a los adversarios. El congreso ha dado pistas, anuncia por dónde van los tiros en el PSOE, basta fijarse en quienes están en primera línea y, sobre todo, en aquellos que se han quedado sin silla en la mesas de decisión. Los socialistas han hecho un camino, pero les quedan varios puertos de montaña.