tribuna

Fallece el naturalista Edward O. Wilson (1929-2021), por Luis Herrera Mesa

Por Luis Herrera Mesa, catedrático emérito Universidad de Navarra

Ha fallecido el naturalista Edward Osborne Wilson considerado el fundador de los estudios de Biodiversidad y Sociobiología. Llevo a cabo un esfuerzo titánico por la conservación de nuestro planeta.


Fue Profesor en la Universidad de Harvard entre 1956-1996, y continuó como profesor emérito y conservador del Museo de Zoología comparada. La obra de Wilson es inmensa, con más de 30 libros y 440 trabajos influyentes en el desarrollo de la ecología, la biodiversidad y la sociobiología.


Wilson como biólogo naturalista defendió siempre la importancia del conocimiento taxonómico de las especies para establecer la riqueza y biodiversidad de los ecosistemas, y denunció cómo estamos perdiendo a los expertos capaces de tal identificación y catalogación por falta de financiación adecuada para el mantenimiento de los museos de ciencias naturales.


Este conocimiento es básico para saber el alcance de la extinción acelerada de especies a la que asistimos. El fundamento naturalista inspiró toda su obra y transcendió más allá de ciertas disciplinas como la entomología, la zoología y la ecología. Como naturalista experimentó una afición apasionada por las hormigas en su monumental obra ‘Las hormigas’ (1990) -por la que obtuvo su segundo Premio Pulitzer-, en colaboración con el entomólogo alemán Bert Hölldobler.


Durante una de mis estancias posdoctorales en Alemania, tuve la ocasión de escuchar una fascinante conferencia de Hölldobler sobre la vida social de las hormigas, durante el homenaje en el que recibí el Premio Humboldt en 1991 de la Fundación Alexander von Humboldt.


En la década de los sesenta, Wilson jugó un papel fundamental en el desarrollo del nuevo campo de la ecología química. Con otros colaboradores elaboró el lenguaje de las hormigas por medio de las feromonas. Con William H. Bossert también de la Universidad de Harvard estableció la primera teoría general de las propiedades de la comunicación química en la gran mayoría de los animales.


En los setenta Wilson formula el comportamiento de las hormigas, las abejas sociales, avispas y termitas, sobre la base de la biología de poblaciones en su obra ‘The Insect Societies’. En esta obra introdujo el concepto de una nueva disciplina, la sociobiología, como la base biológica del comportamiento social en todo tipo de organismos. En 1975 publicó ‘Sociobiología: La Nueva Síntesis’ para entender el origen y evolución de las sociedades animales, incluida la humana, no exenta de debate y críticas.


​Una de las aportaciones más importantes de Wilson a los estudios de la biodiversidad es su ‘Teoría de la biogeografía de islas’ referida a la pérdida de biodiversidad de los ecosistemas insulares debido a las especies invasoras, que señalo en mi último libro sobre ‘Ecología, Cambio climático y Sexta extinción (McGraw Hill. 2021). «McArtur & Wilson, 1967 desarrollaron una teoría acerca de los efectos de las especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas en términos de biogeografía y distribución de especies en las islas según la cual, la introducción de una especie puede desencadenar diferentes situaciones: desaparición de una o varias especies, con o sin efecto en el nicho de especies nativas; desaparición de una o varias especies por alteración del ecosistema o de la cadena trófica y por último, fracaso en el establecimiento de la especie exótica invasora. En términos teóricos, la probabilidad de cada una de las especies estaría determinada por la situación del ecosistema. Cuanto mayor es el número de especies de la comunidad, menor será el de nichos disponibles; de tal manera que una comunidad bien estructurada y rica en especies es menos vulnerable a la invasión que un ecosistema con una escasa biodiversidad».


En las últimas décadas Wilson ha participado activamente en la conservación global de la biodiversidad, contribuyendo y promoviendo la investigación con una visionaria propuesta de ‘Half-Earth’ para la conservación de la mitad del planeta. En 1984 publicó ‘Biophilia’, obra que exploró la base evolutiva y psicológica de interés de la humanidad por el medio ambiente natural. En esta obra introdujo la palabra ‘biofilia’ que ha influido en la configuración de la ética de la conservación. En 1988 editó el volumen ‘BioDiversity’ en el que introdujo el término ‘biodiversidad’ en biología. Esta publicación ha sido muy influyente en la creación de los estudios de biodiversidad.


Recibió más de 140 distinciones -entre los que cuenta con dos premios Pulitzer-, una muy significativa ha sido el Premio Fundación BBVA ‘Fronteras del Conocimiento’ en 2010.

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