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Esta última calima es la segunda más intensa de las registradas en Canarias

El polvo desértico inundó el Archipiélago en 25 de los 29 días de febrero de 2020, tiñó el cielo de naranja, obligó a cerrar por primera vez los ocho aeropuertos y aceleró el uso de las mascarillas
Foto: Sergio Méndez

El tiempo se pone en hora en Canarias. Una borrasca tormentosa barrió ayer el polvo en suspensión. La calima de las últimas jornadas se asemeja al episodio histórico de febrero de 2020. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet Izaña), el cielo se tiñó de naranja con pulsos de pequeñas partículas PM10 de 1.000 microgramos por metro cúbico, en las estaciones de Gran Canaria y Tenerife. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece el límite de lo recomendable en los 50 y 25 de media en 24 horas. Esta nube se compone generalmente de aluminosilicatos (óxido de aluminio y sílice), arcilla, yeso, calcita y otros minerales, además de partículas microscópicas de otras bacterias, hongos, polen y elementos no tan naturales. Son “pequeñísimas partículas que miden menos de diez micras y entran a nuestro organismo a través de las vías respiratorias, hasta llegar a los pulmones y, por tanto, al riego sanguíneo”.

La revista digital Verde y Azul recoge que investigadores canarios han descubierto que la exposición a la calima está vinculada directamente a un aumento en los riesgos de muerte por accidente cardiovascular. Realizado por un equipo multidisciplinar de cardiólogos, bioquímicos y físicos de la atmósfera, liderado por Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Canarias -con Alberto Domínguez al frente, y con la participación del Consejo Superior de Investigaciones científicas, el Hospital Universitario Central de Asturias y la Universidad de La Laguna, entre otras entidades-, el estudio sitúa en un 2% el aumento del riesgo de fallecimiento debido a estas causas. “Existe una clara asociación entre la exposición al polvo desértico y la mortalidad cardiovascular”, concluye.

El polvo desértico del Sáhara inundó Canarias en 25 de los 29 días de febrero de aquel año. El fenómeno clausuró los ocho aeropuertos canarios por primera vez, aceleró el uso de las mascarillas antes de la pandemia y encerró a los canarios en sus casas. En 2021, refiere Ahora.Plus, una investigación publicada por la Aemet y la Organización Mundial de Meteorología (WMO) reforzó la teoría del cambio en el Atlántico Oriental. “Fue absolutamente extraordinario”, reseña Emilio Cuevas Agulló, director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (CIAI). “Las concentraciones de PM10 y PM2.5 excedieron los 3.000 y 1.000 microgramos por metro cúbico”.

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