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Daniel Mato, relojero tinerfeño: “Se están restaurando campanarios y se olvidan de los relojes”

Le consta que este oficio no se aprende en un segundo: "La maña te la da la práctica”
Daniel Mato Jara, ante el reloj de San Bartolomé de Tejina. DA
Reloj de San Bartolomé de Tejina. DA

El reloj del fin del mundo está a cien segundos del apocalipsis. Y los artesanos canarios, atrapados en un infierno. Daniel Mato Jara no se cruza de brazos: agita las manecillas. 

-¿Los relojeros artesanos están a tiempo de parar la cuenta atrás de la desaparición del oficio? 
“¡Uy! Llevamos en decadencia muchísimos años”. 

-¡Tic, tac!… ¿Les queda cuerda para el reto? 
“Difícilmente, mientras las administraciones públicas no nos presten atención”. 

-¿Al diputado del Común le han enseñado los dientes del tren de engranaje? 
“Le hemos expuesto nuestra situación con documentación. Hemos sacado en claro que [Rafael Yanes] lo lamenta”. 

-Ha tomado el pulso… 
“Realmente, él se compromete a pelear con las administraciones. No entiende por qué se nos ha ninguneado”. 

-¿Adrecos-Canarias es un despertador? 
“Sí, efectivamente. Aparte del oficio, están nuestros relojes públicos”.  

-¿Qué les ocurre? 
“Están siendo sustituidos por simuladores electrónicos”. 

-¿El avance tecnológico es un atraso? 
“¡Hay un abandono! Contamos con unos relojes públicos únicos en el mundo. Eran muy importantes en su época”. 

-¿Qué mecanismo se seguía para su instalación? 
“El pueblo mandaba a una persona a una fábrica en Inglaterra para comprar la máquina del tiempo”. 

-¿Y después? 
“Se la donaban al alcalde, por suscripción popular, y este se ponía en contacto a su vez con el obispado”. 

-¿Para qué? 
“Para colocarlo en lo alto de la torre de la iglesia, porque era el eje y la parte más visible”. 

-¿La profesión esta se aprende en un segundo? 
“No [risa]. La maña te la da la práctica. Para ser un buen profesional, se requieren diez años como mínimo”. 

-¿Familiar? 
“Sí”. 

-¿Hay cursos de formación, academias especializadas? 
“Absolutamente nada. Esa es otra de las demandas. Por mucho que queramos, no existe una titulación”. 

-¡Ya! 
“Ni centros para enseñar”. 

-¿Cómo se empieza? 
“Lo principal, que el Ministerio de Educación nos reconozca dentro de una formación profesional”. 

-¡Ahí está! 
“Y que, cuando salgan de la ESO, los jóvenes dispongan de la opción de relojero artesano”. 

-¡Un resorte! 
“Sobre esa base, se puede ir a cualquier lado. Mientras tanto, ni a mi casa”. 

-De puertas adentro, ¿los minutos son hogareños? 
“Mecánico todo”. 

-¡Pilas que se ahorran! 
“Ja, ja, ja…”.  

-¿Con cuántos artilugios de estos conviven? 
“Han llegado a estar funcionando hasta veintitantos”. 

-¡Melodía pendular! 
“¡Una maravilla!”. 

-Acompaña en las tareas domésticas y en el descanso… 
“El sonido del reloj me relaja mucho”. 

-¿Se encariña uno con esos dispositivos automáticos? 
“Al repararlo, te familiarizas con él y es como un hijo más. Cuando lo entregas, por la noche lo echas de menos”. 

-El taller será un joyero… 
“Esas piezas son un tesoro para mí, pero con esto de la crisis está muy floja la cosa”. 

-¿Viendo pasar las horas? 
“Lo que hago fundamentalmente es trasladarme a los relojes públicos”. 

-¿Y los particulares? 
“A ratos”. 

-¿Autónomos? 
“También reclamamos que se nos asigne un número de IRPF. Como relojero, tengo el de cerrajero y zapatero”. 

-¿Doblan las campanas? 
“Se están restaurando muchos campanarios y campanas. No así, los relojes”. 

-¿Qué están haciendo? 
“Borrar un patrimonio y el oficio de relojero artesano”. 

-¿Cuántos son ustedes? 
“En la asociación no hemos sido más de sesenta personas”. 

-¿Cuál es el ingenio más antiguo de la región? 
“El de la catedral de La Laguna, de 1714, de John Ellicot, relojero personal de Jorge III de Inglaterra”. 

-¿Qué aspecto presenta? 
“¡Un desastre!”. 

-¿A deshora? 
“De mírame y no me toques. Anda de muy mala manera, arrastrándose”. 

-¿Dónde se halla el que mejor se conserva? 
“El de Icod de los Vinos fue restaurado en 2016 y ni siquiera se inauguró”. 

-¿Están catalogados? 
“Carecemos de un censo y no nos dejan examinarlos”. 

-Al de la Puerta del Sol sí que lo cuidan… 
“Como es debido”. 

-¿Qué hay del Big Ben? 
“Se le encargó a William Crotch, que falleció seis años antes, y el español José Rodríguez Losada terminó la obra”. 

-El leonés que donó al Ayuntamiento de Madrid el icono que preside la emblemática plaza de la villa… 
“El Big Ben, la mayor campana del palacio de Westminster, sonó por primera vez el 11 de julio de 1859”. 

-¿Es merecida la fama de la que goza Suiza? 
“Por los relojes y el codiciado chocolate”. 

-¿En el gremio se gana bastante? ¡En disgustos! 
“No es cuestión de dinero, sino de colaborar para salvar un patrimonio”. 

-¿El carillón es un guasón? 
“Forma la melodía”. 

-¡Qué jaleo con los cuartos! 
“Para quien no se entera”. 

“¡Salven el reloj de la torre! El alcalde ha iniciado una campaña para cambiar el reloj. Le cayó un rayo hace 30 años y lo paró. El grupo de conservadores quiere mantenerlo igual. ¡Es parte de nuestra historia!”

De la película Regreso al futuro
Daniel Mato y el diputado del Común, Rafael Yanes. DA
Daniel Mato y el diputado del Común, Rafael Yanes. DA
Reloj de la catedral de La Laguna. DA
Reloj de la catedral de La Laguna. DA
Reloj de Santiago Apóstol, de Los Realejos. DA
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Reloj de Santa Ana (Garachico). DA
Reloj de Santa Ana (Garachico). DA

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