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El mal tiempo complica la búsqueda del canario Navarro y sus compañeros

Manuel, de 33 años y nacido en Gran Canaria, es un biólogo marino que estudió en La Laguna y estaba embarcado en el pesquero gallego naufragado cerca de Terranova como observador del IEO
EL CANARIO MANUEL NAVARRO, DE 33 AÑOS, IBA COMO OBSERVADOR DEL INSTITUTO ESPAÑOL DE OCEANOGRAFÍA EN EL ARRASTRERO CONGELADOR VILLA DE PITANXO, CON BASE EN MARÍN. DA
EL CANARIO MANUEL NAVARRO, DE 33 AÑOS, IBA COMO OBSERVADOR DEL INSTITUTO ESPAÑOL DE OCEANOGRAFÍA EN EL ARRASTRERO CONGELADOR VILLA DE PITANXO, CON BASE EN MARÍN. DA

Se llama Manuel Navarro, ‘Manu’ para sus conocidos. Nacido en Gran Canaria y de 33 años de edad, cursó en la Universidad de La Laguna sus estudios como biólogo marino y estaba embarcado en el pesquero Villa de Pitanxo como observador científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Su nombre figura en la relación de los once tripulantes de dicha embarcación, con base en Marín (Pontevedra), de quienes no se tiene noticia desde que naufragó durante la madrugada de ayer cerca de la isla de Terranova (Canadá) mientras pescaban fletán. Un operativo de rescate, que combina recursos aéreos con marítimos, continúa en la zona con el afán de dar con más supervivientes en lo que es ya una de las peores tragedias del sector en España.

Lo cierto es que la tarea está resultando harto complicada, como informó ayer Salvamento Marítimo, dado que en el área en cuestión se registra “viento, mala mar y visibilidad reducida”, pero un pesquero portugués que respondió a la llamada de auxilio avistó hasta cuatro lanchas salvavidas, lográndose acceder a dos de ellas. Una estaba vacía, pero en la otra habían tres personas con vida (se sabe que dos de ellas son el patrón del buque y su sobrino) y cuatro cadáveres. Más tarde se dio con tres fallecidos más y, al cierre de esta edición, se confirmó el hallazgo de otros tres finados. Aún provisional, el balance es terrible: diez muertos, once desaparecidos y tres rescatados.

Entre los 24 tripulantes hay españoles, peruanos y ghaneses. De los nacidos en España, casi todos son gallegos, salvo el caso del canario Navarro y un onubense. El isleño es un hombre joven, nacido en Gran Canaria el 8 de noviembre de 1988 y con fuertes vínculos en Tenerife, por cuanto cursó los estudios en la Universidad de La Laguna, además de haber trabajado, también como observador científico del IEO, en pesqueros con sede en esta Isla.

Fuentes del sector explicaron ayer a DIARIO DE AVISOS que esta figura del observador científico en pesquerías de gran altura se implantó hace años y que ha supuesto una opción laboral para los biólogos marinos especialmente atractiva en los inicios de su trayectoria profesional, como es el caso de Manuel Navarro. Su función consiste, básicamente, en recabar “información real acerca de las faenas de pesca del buque muestreado” y particularmente “del registro de las capturas y descartes de todas las especies, incluidos los invertebrados”, como reza el manual del IEO. Más que fiscalizar el volumen de capturas, su rol es clave para que las mismas no incluyan especies protegidas y que se respeten los tamaños autorizados.

Amor por el mar y la naturaleza isleña

Más allá de su dedicación profesional, ‘Manu’ Navarro, criado en Lomo Apolinario, es un amante del mar preocupado por la protección de cetáceos y que también ha practicado el buceo en zonas como Radazul. Desde el Colegio de Biólogos de Canarias se pide “máximo respeto y consideración” con las familias a la espera de nuevas noticias por parte de las autoridades.

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