después del paréntesis

Expectativas

El PP se empecina en confirmar que es el único partido de gobierno. Su delirio más inicuo es considerar que la izquierda no puede acceder al poder. Y cuando accede ni agua en el desierto. Mas hete aquí que ahora la ultraderecha de Vox compite y se ven amenazados por el cuello. De ahí la disposición. Lo que hicieron en sustitución de Rajoy fue elevar a los altares al representante más conservador de sus files, es decir, Pablo Casado. De ese modo se manifiestan. Sin acuerdo para renovar los órganos constitucionales, o un pacto entre las partes (eso que ellos pregonaron), patronal y sindicatos, ha de ser desarticulado, aunque sea robando votos comprometidos, o si en el partido una líder resulta buena y se manifiesta en contra ha de removerse el pedestal, con espionaje o sacando a la luz maniobras pecaminosas, como los manejos de un hermano. Eso revienta los cimientos. Por un lado las encuestas deciden, la pérdida de quince puntos porcentuales, o que Vox ya está a la altura. Ante el dilema, los militantes convocan manifestaciones, los barones se remueven y los preclaros comienzan a pedir dimisiones, la del allegado Teodoro García Egea (que renunció) e incluso la de Casado. Lo que proporciona sustento al andamiaje político es la responsabilidad de los partidos. Y el PP se manifiesta de manera insólita en el panorama occidental: lo principal el país, cual se ha comprobado en EE.UU. o en Alemania cuando los conservadores y la socialdemócratas se ponen de acuerdo. De lo cual se deduce que la actitud que revelan es lo que produce el estrechamiento entre la dicha ultraderecha y la supuesta constitucionalidad de los susodichos. Porque los votantes son votantes y a lo que no votan los votantes es a las contradicciones. De donde, ¿ qué auspicia la estrategia de Casado, un modelo de gobierno o a un modelo de competencia? El supremo guía constata la discordia: no aceptarse como oposición cuando por elecciones es oposición. Lo que penaliza esa regla es la suspensión de la actividad legislativa, que el PSOE no apruebe leyes o que el PSOE no pacte con quienes consideren pactar si ellos no aprueban el pacto. ¿A qué caminito lleva semejante discurrir? Si el tal Casado sobrevive y se empecina, los barruntos se confirmarán y esos que han de ser meros espectadores (como ocurre en otros países civilizados con los que nadie trata) alcanzarán cifras no señaladas. Luego, miel sobre hojuelas para la izquierda aunque la estaca del asombro comience a funcionar.

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