tribuna

José Carlos Francisco

Tener en nuestras islas un líder empresarial que piense, escriba y transmita sus certezas y sus dudas sobre lo que es la economía hoy es una ventaja para cualquier sociedad.

Porque, como ha dejado dicho el especialista en macroeconomía europea y desarrollo sostenible, el francés Élois Laurent, “la economía se ha convertido en la gramática de la política”. La política habla hoy pendiente de lo que le dicte la economía y, en el caso de Canarias, es muy conveniente que los emprendedores, los empresarios que valen la pena, nos transmitan sus pálpitos, como esta vez, de nuevo, nos lo ha transmitido el presidente de la CEOE Tenerife, José Carlos Francisco, que suma a su condición de empresario, la de haber pasado por la administración pública en altas responsabilidades y por las aulas universitarias.

El libro El gran problema. Canarias se aleja de Europa es una reflexión personal sobre cómo podemos analizar nuestra economía hasta ahora y cómo podemos mejorarla en las próximas décadas. Francisco analiza en profundidad suficiente las crisis de 2008 y 2020 padecidas por nuestro Archipiélago Atlántico, reveses que nos han hecho morder el polvo en cuanto a algunas de nuestras producciones más punteras. Pero su análisis no se queda en lamerse las heridas recibidas por esas adversidades, sino que mira al futuro con esperanza y sabiendo que lo que puede acontecerle a nuestra Comunidad no está desconectado de lo que acontece hoy en el mundo globalizado.

Particularmente, nos han interesado de las páginas de El gran problema. Canarias se aleja de Europa, lo referido a la población, al control necesario de un crecimiento demográfico que, según documenta José Carlos Francisco siguiendo el informe del Consejo Económico y Social, en 2033 Canarias superará los 2,6 millones de personas, lo que pondrá en serio peligro no solo nuestra convivencia, sino la sostenibilidad de territorios tan limitados como nuestras islas. La inmigración extranjera está disparándose en nuestras islas a una velocidad que somos incapaces de asimilar, como inasimilables son hoy los parques móviles en islas como Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote. Primer aviso.

Otro capítulo destacable del último libro de José Carlos Francisco es el referido al tan cacareado asunto de la diversificación de nuestras economías insulares, donde el autor sigue apostando por profundizar en nuestro sector turístico, necesitado de empuje canario propio a través de los mandatos suscritos en artículos de nuestros recientes renovados fueros, el Estatuto de Autonomía y el Régimen Económico y Fiscal, pero necesitado asimismo de ser complementado con acciones asociadas a empresas de nuevas tecnologías, a la economía circular, a la industria audiovisual, a los complejos aeroportuarios…

Una queja que se extiende por todas las páginas del libro de José Carlos Francisco es el exceso de normas que hoy paralizan muchas de las iniciativas empresariales en nuestros suelos atlánticos. Lo que según nuestro autor “constituye un fastidio importante para las empresas”, un fastidio que según Francisco y su empresa Corporación 5 puede cuantificarse en la selva selvaggia de burlar 100.000 normas europeas, 41.000 normas estatales y unas 14.000 normas autonómicas, para llevar a cabo cualquier proyecto de cierta entidad.

Los breves capítulos de El gran problema. Canarias se aleja de Europa, animan a repensar todo lo hecho y lo que nos queda por hacer para relanzar una economía canaria que siempre ha sufrido síncopes en su desarrollo y que ha de conectarse al mundo en el que está situada, en este Atlántico medio, cercana a África, pero sin hacer los deberes correctamente en su relación comercial con ese continente vecino, sin perder de vista el 20 % de nuestro PIB que nos hemos dejado atrás con la pandemia que sigue preocupándonos, sin perder de vista los estigmas de las comunicaciones aéreas que tanto necesitamos, sin perder de vista la salvaguarda de nuestras excepcionalidades fiscales, ni la necesidad de mejorar nuestra educación, ni nuestras más urgentes necesidades energéticas con el gas contestado por parte de nuestros agentes sociales.

El libro de José Carlos Francisco es el trabajo de un intelectual metido a empresario, donde prima el pensamiento por encima de la acción, pero sin perder de vista a ésta. Unas páginas escritas al filo de lo que nos está sucediendo en estos mismos instantes, diagnosticando el mal y recomendando paliativos que no podemos desdeñar. Un libro de agradecer.

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