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Humillados

El domingo me sentí humillado viendo al Irreal Madrid. La sonrisita de los catalanes me daba más patadas en la barriga que el propio resultado abrumador (0-4). Voy a ser lógico. Si faltaba Benzema, se le sustituye por uno de los paquetes que tiene el Madrid de suplentes y ya está. Pero no se cambia todo el equipo, precisamente porque faltaba Benzema. Yo creo que es pura lógica, pero Ancelotti, que es un buen entrenador, parece que le tiene fobia a ganar la Liga. Ya perdió una, hace años, jugando en Valladolid, en un partido que el Irreal Madrid tiró a la basura por la puta jeta. Yo no quiero hablar de fútbol, porque cada vez que pronostico algo bueno para mi equipo sale al revés. Es decir, que -sólo para el fútbol- soy un gafe irredento, hasta el punto de que cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica yo había escrito, tras perder el primer partido contra Suiza, que España jamás ganaría el campeonato del mundo. Y miren, lo ganó. Así que no voy a hacer pronósticos, pero sí me tengo que desahogar, porque la humillación que sufrí el domingo a manos de un equipo que hace tres meses no existía me ha producido una úlcera. Dejé pasar el día de ayer adrede y he esperado hasta hoy miércoles para hacer mi análisis. Ancelotti alineó a todos sus jugadores fuera de sitio tan solo porque faltaba un jugador esencial: Karim Benzema. No se puede cobrar tanto dinero y ser tan zoquete. ¿Falta Benzema?, pues mantengo a cada uno en su puesto y saco al campo al paquete de Jovic y a esperar a que suene la flauta. Pero no trastoco todas las líneas para acabar Modric jugando de centro delantero, ante Piqué y Araujo, que les sacan un metro. Ancelotti se equivocó y el baño del Barsa se le debe fundamentalmente a él. Cómprate un paraguas, Carletto. Este 0-4 queda para la historia y eso es triste.

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