opinión

John H. Elliott en el Puerto de la Cruz

El historiador británico forma parte de una pléyade de destacados hispanistas que se han ocupado de mostrar el interés por España y su pasado; su fallecimiento lo lloramos todos

Por Nicolás González Lemus

La despedida del historiador británico John H. Elliott, tras su fallecimiento el jueves 10 de marzo en Oxford, ha ocupado la atención de historiadores, periodistas y comentaristas. Y todavía sigue ocupándolo. Y con razón. El distinguido Elliott forma parte de una pléyade de destacados hispanistas que se han ocupado de mostrar el interés por España y su pasado. Su fallecimiento lo lloramos todos.

Le había conocido cuando pronunció una conferencia durante la celebración del XIV Coloquio de Historia Canario Americana, organizado por la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. No tuve el placer de hablar con él, sino de saludarlo y felicitarlo, pero sí lo pude hacer con ocasión de su visita al Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) para impartir la conferencia Mundos parecidos, mundos distintos, el martes 23 de septiembre de 2003, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz.

El entonces presidente del IEHC, Nicolás Rodríguez Münzenmaier, me pidió que me hiciese cargo de él el jueves. Llevé a su esposa y a él, acompañado por mi esposa, María Jesús, a la Tasca-Restaurante Donde Mario, en la Cuesta de la Villa, para almorzar. En ese momento nos firmó sus libros El Viejo Mundo y el Nuevo 1492-1650, publicado por Alianza Editorial en 1972 y La España Imperial 1469-1716 (Vicens Vives, el manual que todos los universitarios nos vimos obligados a estudiar porque era el libro de texto referente sobre la expansión europea más significativo).

El hispanista británico John H. Elliott (1930-2022). / DA

En esta ocasión, el profesor nos dio una lección de historia, y tras mi insinuación charlamos de un tema que él conocía mejor que nadie: la diferencia de la colonización de América entre los españoles y los ingleses. Una elegancia y simplicidad en su explicación que solo en el rato del almuerzo quedamos sorprendidos por sus amplios conocimientos y formas de exposición, porque si una cosa tenía el profesor Elliott era su manera de hablar. Pero, además, era un historiador, como dice José Álvarez Junco, que sabía oír. Era una virtud que formaba parte de su personalidad. Él escuchaba, prestaba atención a lo que el interlocutor decía, le gustaba dialogar. Cuando le hablé del modelo urbano de la Villa de La Orotava en los comienzos de la colonización, le llamó la atención cuando oyó la hermandad de las Doce Casas, integrada por los beneficiarios del reparto de terrenos después de la conquista de Tenerife, como también le llamó la atención a otro de los grandes hispanistas en el IEHC, Paul Preston, cuando vino al acto del 12 de octubre de 2006, con la conferencia Grandeza y miserias de la República Española, el auto de fe de la carga de las cruces en procesión que la Falange obligó a muchos villeros a realizar.

Decidimos que después de almorzar iríamos a pasear por La Orotava para ver algunas de las casas de la hermandad y contemplar el casco histórico, pero no pudimos acercarnos al pueblo por una indisposición estomacal de su esposa que nos obligó a regresar directamente al hotel donde se alojaba, el Miramar.

Con la despedida de este mundo de John H. Elliott perdimos a uno de los mayores hispanistas, cuya contribución al estudio de la era de la España imperial ha sido referente. El historiador Carlos Martínez Shaw afirma en su artículo del 12 de marzo de la página cultural de El País que Elliott fue una persona entrañable, de trato siempre discreto y afable, que siempre puso su saber y su buen consejo a la disposición de todos aquellos que se le acercaban y que profesó un cariño realmente paternal a sus discípulos, siempre presentes en su recuerdo. En efecto, pongo como ejemplo: años después, en 2012, regresó al Coloquio de Historia Canario Americana de Las Palmas a impartir la conferencia El Atlántico español y el Atlántico luso: divergencias y convergencias, y preguntó a las compañeras de la Casa Colón si no estaba yo en los coloquios.

John H. Elliott (2º izq.), en una conferencia del IEHC celebrada en 2003. / DA

En su actividad cultural, el IEHC ha tenido el honor de contar con la presencia de los más destacados hispanistas británicos. Además de John H. Elliott y Paul Preston, lo han visitado también Sir Raymond Carr, Gabriel Jackson, Henry Kamen, y a punto estuvo de venir Sir Hugh Thomas. De esta manera, el Puerto de la Cruz se convierte en la primera ciudad canaria en recibir el mayor número de hispanistas relevantes.

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