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La OTAN rechaza aplicar una zona de exclusión aérea en Ucrania: “Sería una guerra total”

Los países bálticos y Rumanía avisan de su vulnerabilidad frente a Rusia y piden más tropas aliadas
Un avión F-18 Hornet. EP

La OTAN ha rechazado este viernes la opción de aplicar una zona de exclusión aérea en Ucrania, como ha reclamado en reiteradas ocasiones las autoridades ucranianas, asegurando que la medida podría generar una escalada del conflicto y provocar una “guerra total” en Europa.

“Hemos dejado claro que no vamos a entrar en Ucrania, ni por tierra ni por aire. La única forma de implementar una zona de exclusión es mandar aviones de la OTAN al espacio aéreo de Ucrania e imponerla derribando aviones rusos”, ha advertido el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en rueda de prensa al término de la reunión extraordinaria de ministros de Exteriores aliados.

En la cita se ha tratado la evolución del conflicto en Ucrania, incluida la opción de imponer esta restricción, que ha sido mencionada por varios ministros aliados. El análisis que hace la OTAN es que esta medida supondría la entrada de la Alianza Atlántica en el conflicto, algo que ha venido evitando desde hace meses. “No vamos a ser parte del conflicto en Ucrania”, ha reiterado en varias ocasiones el jefe político de la OTAN.

“Entendemos la desesperación, pero si hacemos eso acabaremos teniendo una guerra total en Europa, implicando a más países y generando más sufrimiento”, ha reflexionado Stoltenberg.

Aunque la OTAN no venía contemplando esta opción, el ministro español, José Manuel Albares, apuntó a su llegada que sería un tema a discutir, lo que se interpretó como una posible apertura a esta posibilidad. Sin embargo, al final el secretario general ha insistido en que la organización militar no va a intervenir en el conflicto ucraniano, aunque seguirá dando apoyo militar de distinto tipo a Kiev.

Una zona de exclusión implica la prohibición de sobrevolar el espacio aéreo de un determinado país o territorio, bien sea por protección de instalaciones estratégicas o por contextos bélicos. Se aplicó, por ejemplo, como respaldo a la intervención militar en Libia en el año 2011, aunque ya en los noventa se utilizó en Irak o en los Balcanes.

Aplicar esta medida requiere de una potencia ejecutora, es decir de un país o bloque que sea capaz de interceptar e incluso derribar a las aeronaves que se salten la zona de exclusión.

AUMENTAR EL APOYO A PAISES “EN RIESGO”

Según ha indicado el ex primer ministro noruego, los aliados tienen la responsabilidad de que la situación no escale más allá de Ucrania y por ello ha anunciado que la OTAN reforzará el apoyo a Georgia y Bosnia y Herzegovina al considerar que son socios “que pueden estar en riesgo”.

“La agresión rusa ha creado una nueva normalidad en nuestra seguridad. Donde los principios fundamentales se cuestionan a través de la fuerza, nos enfrentamos a una amenaza de conflicto los próximos años”, ha alertado.

En el corto plazo, Stoltenberg ha defendido la respuesta dada hasta ahora para aumentar la seguridad de los aliados con el refuerzo de los grupos de combate en el este de Europa. “Haremos lo que haga falta para proteger a todos los aliados y si se necesita, incrementaremos esta presencia”, ha subrayado.

Pero a la vez, ha indicado que la OTAN esta considerando “seriamente” aumentar su presencia en el flanco oriental a largo plazo, asegurando que la Alianza Atlántica pasa de disuasión “a través de la defensa y no solo por la presencia”.

Antes de la reunión varios aliados se han expresado a favor de cambiar la naturaleza de los grupos de combate de la OTAN en el frente oriental. Letonia ha reclamado una misión “de defensa a gran escala” que incluya más medios y tropas, mientras que Rumanía ha pedido reconsiderar la “filosofía, estructura y elementos” de la OTAN en el este de Europa.

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